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Metodologia de la Investigacion Social I- Prof. Nancy Michia

24 abril, 2012

¿Qué es la investigación? 

La investigación es un proceso a través del cual se vale el ser humano para buscar explicaciones a los fenómenos que tienen lugar en su entorno, por ello, resulta inherente a toda ciencia en la construcción del conocimiento. Según el Diccionario Ideológico de la Lengua Española, la investigación significa hacer diligencias para descubrir y profundizar en el estudio de alguna disciplina1.

    Es una vía en la obtención del conocimiento, una respuesta a la necesidad básica de los hombres que nace a partir de la búsqueda de explicaciones a los fenómenos socioculturales y físico-naturales.  Cuando se es niño, se explora a partir de la percepción sensorial: tocar, sentir, degustar de todos los sabores y texturas contribuye a crear un archivo de experiencias que durante el resto de la vida regirá el comportamiento del individuo ante ciertos estímulos.

    Con el paso del tiempo, el cúmulo de experiencias sensoriales se ven limitadas, al descubrir la existencia de un mundo por explorar, por explicarse. Actualmente algunas de las teorías o explicaciones científicas no agotan ni responden por completo las dudas que el medio genera. Aquí se ubica la intrínseca necesidad de investigar  tanto a nivel personal como profesional.

      Existen autores que tienden a definir la investigación como la recopilación de información con la finalidad de responder una pregunta y por tanto contribuir a la resolución de un problema. A través de esto, sugieren que es la investigación una actividad que se realiza cotidianamente, en la búsqueda de objetos perdidos o en la indagación del número telefónico de determinada compañía, como resultado de la curiosidad o de la necesidad humana.2 

     Lo cierto es que sólo la investigación hecha con carácter científico tiene la capacidad de arrojar resultados de importancia para la ciencia y así integrarse al conjunto de los conocimientos comprobados y útiles para la humanidad.  En su aplicación científica, la investigación requiere de la realización de otros procesos unidos entre sí de manera lógica y ordenada con el sustento de métodos y técnicas específicos que dependen del tipo de investigación y del fenómeno a estudiar. 3

    Es una actividad de búsqueda que se caracteriza de manera reflexiva, sistemática y metódica; pretende obtener conocimientos y solucionar problemas científicos, filosóficos o empírico-técnicos por razón de un proceso: el método científico, que indica el camino que se ha de transitar en esa indagación y las técnicas precisan la manera de recorrerlo.

    El conocimiento es una conjunción de tiempo y lucidez intelectual, en realidad forma parte de un importante agregado histórico de teorías, de hipótesis y de leyes, que si bien no se pueden aplicar o generalizar dentro de la ciencia actual, son indispensables para que a partir de eso se refute o se complemente.

     Los fenómenos de la naturaleza y de disciplinas como la física, la química o la biología pueden hacer uso de la experimentación con la finalidad de describir, explicar y predecir los fenómenos a través de su reiterada existencia.  Pero en el caso de las ciencias sociales, esta última –predicción- se da de modo impreciso. Se logra la descripción de un fenómeno social cuando sólo se pretende conocer sus relaciones y aspectos; se llega a la explicación del fenómeno cuando las teorías sociales son empleadas para comprender e interpretar el hecho con el fin de dar una respuesta; pero la predicción no siempre es posible en las ciencias sociales, debido a los rasgos de la sociedad y la inexistencia de métodos precisos para prever su comportamiento.

      Una investigación se realiza mediante varios subprocesos o fases, por lo tanto no adquiere un carácter lineal y mecánico como el sugerido al emplear términos como “los pasos de la investigación”. La investigación no debe realizarse como una receta de cocina, es flexible, es decir, da la oportunidad al investigador de trabajar en varias fases a la vez, y de adaptarlas conforme a los resultados que obtenga en la marcha. Es por ello que Raúl Rojas Soriano dice:  

… durante el proceso de investigación, el científico puede realizar dos o más procesos específicos, seguir avanzando y, si es necesario, regresar a revisar la consistencia de sus planteamientos a la luz de nueva información y experiencias sobre la realidad que estudia.4

La investigación permite establecer contacto con la realidad a fin de conocerla mejor. Constituye un estímulo para la actividad intelectual creadora. Ayuda a desarrollar una curiosidad creciente acerca de la solución de problemas.  

¿Por qué investigar? 

Desde que el hombre comienza a interesarse por todo cuanto ocurre a su alrededor su deseo de conformar explicaciones con respecto a los acontecimientos que observa y que le afectan ha dado origen ala Cienciay ala Filosofía, en un principio, cuerpos de conocimiento unificados que poco a poco fueron separándose hasta ser completamente diferentes es sus métodos y técnicas de investigación, así como en sus fines.

      Empero, resulta interesante observar las enormes similitudes entre los humanistas y científicos (sociales o de cualquier otra área) pues ello nos llevará a saber la razón fundamental por la que se investiga.

     El primer aspecto que se puede destacar es la curiosidad por el entorno, según sea la inclinación el investigador en potencia se mostrará interesado por conocer las razones de ciertos fenómenos, para aquel que está interesado en algo resulta ser un placer estar completamente concentrado en ello.

     Un segundo aspecto a destacar es lo que C. Wright Mills llama artesanía intelectual, que se refiere a la manera que tiene el científico social de trabajar. Una caracterizada por el cuidado y la paciencia. Los trabajos que un científico social realiza se hacen poco a poco, un concepto o una categoría requieren años de sistematización y cuidado, de modo que sean una abstracción precisa, de la realidad que se busca estudiar y representar. Por otro lado el mismo autor lanza una crítica severa contra lo que el llama la industrialización de la investigación5 , pugnando por la libertad, que es una de las condiciones previas y más necesarias para que el investigador trabaje de manera sistemática y clara sobre el asunto de su interés.

     Para Mills hacer ciencia social no era, solamente especular ni solamente trabajar a partir de números, era realizar un trabajo lento, pero preciso, casi como una artesanía, pues poco a poco se va llegando a obtener un resultado de carácter intelectual y material. Cuando una investigación concluye debe ser precisa, lograda a detalle con un especial interés en fortalecer los puntos que parecieran débiles a partir de un trabajo arduo y meticuloso. En su momento el autor da una serie de consejos acerca de la manera reobtener información. Esto puede haber sido modificado de manera sustancial por las nuevas maneras de recabar información, pero no cambia el hecho de que el investigador debe cuidar cada aspecto de la investigación, de modo que sea evidente el sustento profundo del mismo.

     Luego está el aspecto quizá más importante para el investigador que está comprometido con su objeto de estudio. Este es la imaginación como punto de partida. Siguiendo las reflexiones que hace el propio Mills sobre la manera de trabajar del científico social, llega a la conclusión de que debe haber un elemento de imaginación que le de mayor flexibilidad a la investigación. Esto es el investigador no se encontrará con recetas preestablecidas sino que buscará crear sus propios caminos para llegar a los resultados esperados de una investigación a profundidad. La labor del científico social es también creativa.

     Una vez establecido lo anterior resulta más fácil reconocer el porqué de la investigación social. Reconocer el entorno, conocer lo que ocurre y poder describirlo forma parte de las razones científicas de la investigación. Desde que se comienza a conocer el mundo por un poco más de exactitud, el hombre ha deseado hacerlo con mucha mayor precisión, de ese modo conforma un método cada vez más riguroso y hace uso de técnicas más completas y complejas para recabar información con tal de aprehender la realidad tal cual es.

     De este modo nos encontramos con un problema de carácter epistemológico, ¿por qué realizar investigación social? En principio hay razones que surgen de la exigencia de un pensamiento sistemático y sobre todo de la necesidad imperiosa de poseer un conocimiento preciso de la sociedad. Esto no implica las razones utilitarias que se le pueden atribuir a la obtención dicho conocimiento, que son en sí mismas justificaciones de carácter más ético o de facilitación de la vida cotidiana que epistemológico.

     Obtener conocimiento es una labor puramente humana, conocer y modificar el entorno es en sí misma una acción creadora pues de ese impulso nace la cultura, el conocimiento de la dinámica social implica poder modificarla, ello es bastante más complejo que modificar le medio ambiente, dado que la dinámica social se conforma a partir de movimientos humanos, de grupos que en ocasiones actúan uno contra el otro. Pero en mucho más alto de pensamiento la obtención de conocimiento en cuanto a lo social se refiere es importante en tanto que da nociones más claras de la condición humana en sociedad. La posición del hombre frente al otro, del hombre frente al poder político, frente a las restricciones de carácter económico. Todo ello determina el carácter del hombre moderno (para algunos posmoderno) en el marco epistemológico y ontológico las Ciencias Sociales están justificadas desde el momento en que permiten la aprehensión de la condición humana en diferentes dimensiones.

     Para Karl Popper la mejor manera de hacer investigación científica es a partir de la problematización de la realidad, es decir, dejar de hacer proyectos de investigación partiendo de temas, pues éstos como tal no existen, sin embargo encontrar un problema que ataña ala Cienciapara ser resuelto es sumamente fácil.

     Lo anterior cobra un significado en Ciencias Sociales, pues la razón de investigar no es solamente llegar a entender la realidad social y describirla, sino dar alternativas acerca de ella misma. Es decir, el científico social no investiga únicamente para describir con precisión aquello que le rodea, sino para modificar aquellas relaciones de poder que resultan en extremo desiguales, para dar alternativas de solución a los problemas sociales que se presentan.

     Para comprobar esto basta con mirar ala Economía,la Sociologíayla Ciencia Política, cuyo accionar no es meramente descriptivo, sino que busca articular soluciones para problemas sociales concretos. De este modo es fácil llegar a saber por qué se necesita la investigación social, dado que hay dos elementos que entran en juego. El primero de carácter epistemológico, y el segundo de carácter más operativo y concreto: la solución de los problemas de orden cotidiano.

     El investigador tiene como objetivo lograr que lo que se ha teorizado pueda ser articulado en la realidad a partir de proyectos que en verdad modifiquen las condiciones materiales y sociales de vida de las personas. 

¿Para qué investigar?

Se ha explicado con anterioridad el motivo de la investigación: conocimiento. “El conocimiento es aquella capacidad humana para aprehender las propiedades reales de las cosas, ideas, personas, relaciones, procesos y conductas, a través de la interpretación, la comprensión y la explicación de fenómenos tanto naturales como sociales.6

      Resendiz explica que hay cinco tipos de conocimiento y, a su vez, varias formas de adquirirlo. El primero es el sentido común, que se encuentra al alcance de todos por basarse en la experiencia personal; el religioso que responde con dogmas; el esotérico; el tecnológico y el conocimiento científico.

       El conocimiento es la base primordial que conforma a toda ciencia, tal como Mario Bunge sugiere al definirla como “un conocimiento comprobado, racional y causal que explica la realidad del mundo social y natural a partir de un principio  causa-efecto, llegando a una conclusión después de un análisis empírico e incluso permite la transformación y manejo de la realidad”7.

      Investigar ha sido una característica intrínseca del hombre porque la realidad le plantea interrogantes. Su entorno le produce necesidades que soluciona con la utilización de herramientas que se encuentran en continuo perfeccionamiento conforme las necesidades cambian. Cada vez que alguien se pregunta con un interés científico sobre algo lo hace porque se despierta en él un genuino interés sobre la existencia, funcionamiento o naturaleza del objeto de estudio. En otras palabras, en un sentido ideal, quien investiga lo hace primeramente para conocer, para comprender el fenómeno, sistema, proceso, etcétera.

    Según Xavier Zubiri lo que se busca conocer es la verdad de la realidad misma, manifestada histórica, física o socialmente. Para llegar a conocerla es necesario ocuparse y dedicarse a ella, “hacer que la realidad verdadera configure nuestras mentes”8.

    Con todo lo anteriormente mencionado, puede concluirse en que se investiga con el objetivo de ampliar los márgenes de la conciencia humana, para profundizar en la complejidad de los diversos campos o sistemas9, aunque la visión sea más utilitarista, pues “todo conocimiento debe servir para algo”, de lo contrario es infructífero.

    Conviene un ejemplo. Durkheim observó, recopiló información, la interpretó y concluyó, sufrió con la investigación sobre el suicidio. Especulando un poco, al escribir El Suicidio, seguramente no pretendía hacerle saber a sus lectores que su hijo había atentado de esa forma contra su vida, fue un deseo e incluso una necesidad por explicarse desde una perspectiva científica por qué había sucedido esto, y no se quedó ahí. Sus indagaciones le permitieron observar factores sociales en diversos lugares, cómo influye la hora del día, las creencias religiosas. Todo esto para concluir en que los egoístas, altruistas y anómicos dan término a su vida por razones tan diversas como la conciencia de su nulidad ante la vida sin la sociedad como complemento, o porque lo consideran un deber por ser ancianos. De alguna forma, lo anterior evidencia la confianza que el ser humano tiene hacia el conocimiento sistematizado, racional. Refleja que si alguna persona quiere hallar una respuesta satisfactoria tiene una excelente opción en la ciencia y por eso la investigación compagina tan bien con ella.

    Es posible encontrar otros casos que expliciten para qué se investiga y todos ellos podrán arrojar razones diferentes y sin embargo debe existir una “causa última” para todos ellos, una razón que agote el término, o por lo menos lo intente. Quizá convenga decir que el conocimiento sea lo que agota, a pesar de la vaguedad de la respuesta.

    En otras palabras, investigamos para incursionar en lo ignoto, pero conscientes de las nuevas preguntas que esa excursión desencadena. Algunos con ambición, con la esperanza puesta en el intelecto humano. A la manera en la que un sabio como Platón pudo confesar: “yo sólo sé que no sé nada”.  
 

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL INVESTIGADOR 

La labor del investigador va más allá del ámbito teórico-metodológico, requiere sumergirse en el juego del método y lo real. Durante la investigación debe dejarse de lado la forma de pensar y de vivir para poder adentrarse en el mundo del “otro” cuya realidad quizá tenga pocas cosas en común con la nuestra; hay que adaptarnos en la medida de lo posible para conseguir la información requerida. En el proceso de acercamiento con los objetos de la investigación es necesario controlar nuestros prejuicios y limitaciones.

     Para un científico social, la investigación es un edificio que se construye poco a poco, que se desequilibra si alguno de los elementos se modifica. En la investigación se trata de generar posibles mapas de exploración, se trata de recrear historias que formen un todo. Durante el proyecto, hay que ser buenos artesanos, no tener un pensamiento rígido, ser nuestro propio metodólogo, ser nuestro propio teórico, afrontar inteligencia y discernir con nuestro alter ego.

     El investigador social se encuentra constantemente trabajando con seres humanos, no con objetos inamovibles y seres inertes, por ello, Rojas Soriano nos remite a la práctica del sentido común, una interpretación común de manera humana para contestar interrogantes en la base común de significados en un lugar y tiempo real, investiga los procesos de interacción humana de la realidad, incorporándose, viviéndola, para así entenderla y explicarla.

     Finalmente, el dominio que el investigador tenga sobre la tradición sociológica puede convertirse rápidamente en nuevas orientaciones para su propio trabajo en la ciencia social y establece un compromiso con la imaginación sociológica.

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Mi Ángel de la guarda pesa cien kilos, es rubio y tiene ojos celestes. Es mi hermano menor y es un niño especial.

4 diciembre, 2011
Mi Ángel de la guarda pesa cien kilos, es rubio y tiene ojos celestes. Es mi hermano menor y es un niño especial.

Cuando nació Fabián, mi hermano menor, yo tenía cinco años de edad y obviamente sentí celos por ese intruso cachetudo de ojos celestes que me desplazaba del centro de atención de mis padres.

Los dos primeros años transcurrieron sin mayor novedad, pero unos meses antes de cumplir mi hermanito los tres años, mi mundo dejó de tener colores cuando mamá me explicó los motivos por los cuales el nuevo integrante de la familia tenía extraños comportamientos: “Tu hermanito nació con una profunda deficiencia mental”.

Por un tiempo vivimos confundidos. No sabíamos que pasaba, negábamos la enfermedad y afirmábamos una supuesta equivocación en el diagnóstico de los médicos. Luego, mi familia recibió la visita de una señora con un vestido de tela muy liviana, tan liviana que parecía flotar alrededor de su cuerpo delgado y alto y nos rozaba la cara provocando cosquilleos incómodos. Era Doña Vergüenza que venía acompañada por su prima, una vieja solterona de rostro indefinido y cambiante que siempre viste de negro, muy sobria, la  Señorita Culpa. Ambas se instalaron en casa, dispuestas a vivir cómodamente, bien alimentadas en la cálida ignorancia y el temor de sus habitantes.

Es muy probable que se conozcan historias de padres que han tenido hijos con capacidades especiales, pero raras veces se conoce la problemática desde la vivencia del hermano. No es sencillo sobrepasar el estado de confusión y temor ante la presencia de un hermano diferente. Emociones encontradas se entrelazan con dudas que en ocasiones ni siquiera se manifiestan. No todos reaccionan de igual forma. Algunos pretenderán ignorarlo hasta que se convencen que no se puede tapar el sol con un solo dedo. Otros le dan al tema tanta trascendencia que les hace olvidar de su propia vida. Los hermanos de un niño “especial” somos personas que experimentamos un camino diferente al del resto. Nos interrogamos una y mil veces … ¿porque mi hermano es diferente?, ¿serán minusválidos mis hijos?, ¿de quien es la culpa? ¿sufre mi hermanito?, ¿por qué se comporta de manera tan extraña? Vivimos envueltos en la incertidumbre: ¿podrá curarse?, ¿mejorará mi hermanito?, ¿qué haré con él cuando mamá ya no esté?

La experiencia social del hermano de un niño especial es distinta. Surgen dificultades por no saber cómo hablar con sus amigos acerca del niño distinto. Enfrentamos las burlas e imaginamos el supuesto rechazo de nuestras futuras parejas. ¿Tendré que hacerme cargo de mi hermano al morir mis padres? ¿Tendré que llevarlo a vivir conmigo? ¿Es razonable que mi esposa y mis hijos deban afrontar la responsabilidad de convivir con un ser  especial? ¿Podré actuar justamente con mi familia y con mi hermano?

Tardamos algo de tiempo en  darnos cuenta que somos tan especiales como el nuevo integrante de la familia. Y de esa forma, comenzamos a transitar el camino que nos permitirá transmutar la vergüenza en orgullo.

Doña Vergüenza y  la tenaz Señorita Culpa vivieron con nosotros mucho tiempo hasta llegar a conocernos muy bien. Por supuesto que ellas siempre encuentran colaboradores. Pues no faltan quienes sin disimulo comentan:-en algo deben haberse equivocado, sino el niño habría nacido bien– o aquellos que sin ver la viga de su ojo afirman  –por algo Dios le mandó ese chico, alguna macana habrán hecho-

Como hermano me sentía culpable de ser  sano. En ocasiones, me identificaba con él, imponiéndome limitaciones. Negándome absolutamente la felicidad.

Realmente no resulta  sencillo invitar a los amigos a casa donde habita un niño de  reacciones impredecibles de  boca  babeante, que se enfada fácilmente, que apenas te mira a la cara y al que poco le puedes enseñar porque nada puede aprender, que actúa de manera extraña sin que nadie sepa el porqué.

Como mi hermano no podía relacionarse con la gente, comencé a excluirme voluntariamente de la sociedad para  “compartir” su soledad. Fue tan grande el abandono que hice de mi mismo, que intentaba prohibirme  todo aquello que mi hermanito no podía hacer:      –Si mi hermano no puede ir a bailar y divertirse, yo tampoco debo hacerlo –     -Si mi  hermano no puede tener una novia y amar, yo tampoco debo tenerla…-Si mi hermano no puede casarse y tener hijos, yo tampoco los tendré…  decía cuando era adolescente.

Así comencé a prohibirme  ser feliz. Haciendo muy propio un problema que no quería compartir, como si fuera justo malgastar tanta capacidad de dar  amor  contenida en una sola persona.

Los años pasaron y la confusión -así como la fantasía de encontrar curas milagrosas- cedieron ante una clara realidad: Mi hermano jamás sería como los hermanos de mis amigos y todos debíamos aceptarlo tal y como era.

El exigía mayor dedicación. Mamá ocupaba todo el día en la atención de sus necesidades. Verdaderamente mamá estaba sola – aún cuando papá vivía- no porque papá fuera un mal tipo,  sino porque no podía enfrentar esa realidad. Cada uno sufría en soledad sin encontrar consuelo. Nunca se dieron cuenta que hasta el sufrimiento, cuando se comparte, es menos doloroso.

Poco a poco debí ocupar el lugar de papá. Tal vez el peso que se puso sobre mis espaldas fue mucho, y esa presión me turbó tanto que me impulsó a tomar distancia. Y me fui lejos. Aún sintiendo que alejarme era semejante a  una traición,  porque pensé  que lo abandonaba.  Hoy, muchos años después, me doy cuenta que he sido yo  quien se había abandonado a si  mismo cuando pensaba que mi hermanito era un castigo de Dios. La presencia de mi hermanito fue frustrante cuando yo no tenía edad suficiente para comprender.

Con el tiempo aprendí que en lugar de sufrir ese dolor sería mucho mejor abrazarme a él y  encontrar una forma diferente de ver las cosas. Advertí que mi hermano era un ángel que había venido a la tierra para mostrarse como un punto de referencia, para que aquellos que nos sentimos  vencidos porque no tenemos el trabajo apropiado o abatidos porque alimentamos un amor no correspondido o porque no podemos comprar ese deseado automóvil o hacer ese viaje soñado,  nos demos cuenta que, aún así, somos afortunados. Para que los hombres comprendan que el amor está mucho más a mano que el odio, antes de partir del Cielo,  Dios les disminuye algunas capacidades para  que estos ángeles puedan cumplir su misión. Por eso aquí los llamamos disminuidos.

Hoy tengo 53 años, y rodeado de mis tres maravillosos hijos puedo decir que la vida me ha dado enormes bendiciones. Claro está, ni falta hace decir  que  ¡ todo se lo debo a mi ángel de la guarda!

Claudio Alberto Ricciuti  (Pedrovivo)

Lazos de sangre

19 julio, 2011

Nancy Michia

Esa mañana las blancas y transparentes cortinas iluminaron el cuarto de Analía poniendo fin a la interminable noche de lagrimas y sollozos del niño recién nacido de los Galdi, sus vecinos del departamento contiguo, con los llantos que perduraban como un eco en sus oídos,  la joven con  los ojos todavía cerrados se quito  la almohada con la que tapaba sus oídos, se estiró sobre su cama para tomar el celular de su mesa de luz que sonaba para despertarla, al momento le llegaba un mensaje de texto, era su Jefa de redacción de la revista, le decía: “ Hola Analía esperamos tu nota para el cierre, vos siempre nos sacas de apuro, confírmame por favor”.

Meses atrás Analía había aceptado mas por diversión que por oficio,  ser periodista freelance en una revista femenina. Tenía el mundo femenino muy cerca suyo como para escribir sobre lápices labiales y puntos G,  había estudiado diseño de modas, y practicaba danza contemporánea tres veces en la semana.

Pero esa mañana se sentía extenuada y malhumorada, sin haberlo tenido en cuenta,  estaba con su periodo menstrual, uno de esos días en el mes en el que el se hermana el género femenino, ultimamente parecía haberse olvidado de su ciclo, de su tiempo, de su cuerpo.

En un gran esfuerzo, mientras la cama se convertía en su mejor refugio,  cual utero maternal, se sentó poniendo sus  pies en el helado piso que la reanimaba,  desde allí podía ver la cocina desbordada de platos y tazas por lavar y la mesa con su computadora personal.

Se dirigió al baño  un poco de agua fría en su cara quizas aliviarían su modorra y desgano,  preparó su desayuno,  pronto el aroma a café invadió como los llantos de la noche pasada el antiguo departamento de techos altos. Se sentó frente a su computadora,  recogió su pelo sosteniéndolo con sus manos en la cabeza, y  pensó que debía  llamar a Victoria, pero sería mejor escribirle un correo electrónico.

Hola Victoria, recibí tu mensaje, estará la nota para el cierre, te lo enviare por  E mail estoy en un día especial, además pensando  que será la ultima de las notas, necesito un cambio, quizá café de por medio me entenderás. Besos”.

Siguió en su silla dubitativa, intentando resolver sus contradicciones, recordando sus últimas sesiones de diván con su psicoanalista, quien solo le había recomendado decisiones, y más decisiones. De pronto, saltó de la silla como expulsada, venciendo esa  propensión que últimamente la detenía, la atascaba, mientras los ciclos y periodos pasaban  incesantes como los minutos de que marca un reloj despertador o biológico.

Entró de prisa al baño, abrió el grifo de la ducha, se metió debajo sin su acostumbrado gorro de baño,  el agua caía sobre su cabeza cual lluvia de ideas que la bañaban de urgencias.

Salió de la ducha, tomó la toalla secó su pelo y su diminuto cuerpo, a pesar de sus treinta y pocos, su figura parecía de una joven de veinte, tomó de  entre sus ropas  un jeans gastado,  una camisa de algodón a cuadros, se calzo unos zapatos chatos, peinó sus desordenados rulos, puso un poco de  rubor sus blancas mejillas y cruzando su cartera sobre su hombro se dirigió hacia la calle con decisión y audacia, como hermanas que desconocía.

Ya en la puerta del antiguo edificio, se topó con el ruido citadino,  el olor humedecido del cemento y el combustible de los motores tomaban sus narices,  rutinariamente Analía se trasladaba en colectivos, pero estarían atestados de pasajeros tan malhumorados como ella ese día, tiró las monedas dentro de su cartera, y decidió parar un taxi que paró solicito, subió y  le indico al chofer su destino.

Destino, o punto de llegada que ignoraba últimamente, solo sabía que tenía que  iniciar una carrera universitaria y continuarla, se preguntaba ¿por qué no periodismo?

 El vehiculo comenzó a andar en la soleada mañana otoñal,  sentía  la brisa fresca que pegaba en su cara hasta sentir frío, cerró las ventanillas.

Y muy pronto para Analía,  frenó el vehiculo mientras miraba su agenda.

– Colegio nacional, me dijo señorita, aquí es- dijo el taxista.

– Espere!, contesto Analía, girando su cabeza hacia todos lados, Universidad Nacional de Buenos Aires, le dije señor!

– ¡No señorita! No! Colegio Nacional de Buenos Aires me dijo.

-¿Cómo puede ser?, ¡si voy a la universidad! – respondió Analía.

– Señorita, no se a donde va, pero usted me dijo Colegio Nacional de Buenos Aires.

– ¡No, no! La joven  comenzó a ofuscarse ante la contradicción del canoso hombre mayor. Si bien no conozco bien la ciudad, no crea que soy una tarada.

– ¡Discúlpeme! – yo le escuche Colegio Nacional niña.

– Ante la confusión imposible de aclarar, se calmo, interpretando esta situación como un lapsus que debía aceptar.

 – Esta bien, ya no quiero discutir señor  y ¡apúrese y lléveme urgente por favor!

El auto siguió su marcha normal por pocas cuadras, pronto se acercaron al microcentro hasta quedar atascados en un embotellamiento el ambiente se pobló de bocinas, gritos de conductores irritados y sirenas policiales. Ahora ya marchaban a paso de hombre, estaba a50 metrosde la esquina, mientras se podía ver  una densa columna de gente marchando.

– ¿Y ahora que pasa? – pregunto Analía, reaccionando una vez mas.

-Ah! Cierto!- señorita hoy es 24 de marzo, y seguramente que es una marcha,  protesta de esas vio?

-¡No!, es  lo único que me faltaba hoy,   !Me bajo! – dijo Analía- cóbreme hasta aquí, basta por hoy!

-Son veinticinco pesos señorita, disculpe usted, es la primera vez que me pasa de equivocarme así, pero usted tendrá la razón.

– Cóbrese, y escuche mejor a sus pasajeros la próxima!

– ¡Que día, hoy por Dios!, y aguantarme a un pelotudo que no conoce la ciudad, debería haber un día en el mes en que a las mujeres se nos perdonara matar a alguien por emoción violenta.

Resuelta a llegar rápido a su confuso destino, Analía, se propuso atravesar  la columna humana contenida entre empujones y pancartas, intentó adelantarse pero la multitud congregada la encerraba aun mas, los miraba sintiéndose  extraña entre el tumulto, comenzó a serenar su ímpetu en la lentitud de la marcha. Y observó a su alrededor a unos adolescentes vestidos de uniforme escolar, y escuchó “…sigamos a la profe chicos, hagan silencio”. Los miró y vio entre ellos a una joven, de pelo negro largo, tez blanca, ojos verdes, vestía formalmente de pantalón y chaqueta negra.

Analía decidió ponerse a su lado- pensó rápidamente, esta chica, podría ser un tema para una nota femenina, su jefa de redacción sabía de su habilidad para sacar rápidamente un tema femenino. Una profesora y sus alumnos en una marcha,  veremos que hacemos con esto pensó.

– Hola, dijo Analía,  acercándose  tímidamente a la joven profesora,  quien  la miro contestando a su saludo.

–  Perdona, sos docente?- la interrogo sabiéndolo

–  Si , soy docente y estoy con mis alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires

–  Si! eso me llamo la atención, escuche que estaban con su profesora,  contesto Analía.

–    Es verdad, como parte de mi asignatura, decidí comprometerlos a participar de esta marcha en el Día dela Memoria.

–    Me presento, antes de seguir,  nombre es Analía, estoy aquí de casualidad, y el tuyo?

–    Paula, – contesto la joven profesora- mirándola mientras golpeaba con fuerza sus palmas al son de la marcha, soy hija de desaparecidos, contesto mirándola a los ojos,  para después bajar la mirada. 

Quedaron ambas en silencio atentas a lo que sucedía en la columna, y comenzaron a caminar mas lentamente dejando que la compacta multitud se adelantara.

–  Lo siento Paula- contesto Analía- intentando superar el estridente ruido,  debes tener la misma edad mía,  yo tengo 35 años y estoy sólo periodísticamente en este lugar.

 –   Te confieso que me siento rara, pero creo que es  hora de interesarme por   lo que jamás me contaron- contesto Analía, tratando de poner palabras al silencio de Paula.

–  Paula la miraba casi compasiva, escuchando en  los argumentos de Analía, una disculpa que no necesitaba.

–     O quizás me ayudes para mi nota, si no te molesta- le aclaró Analía

–   Estoy acostumbrada a contar mi historia- dijo Paula- su voz denotaba madurez y gran convicción por su dolorosa historia vivida.

–   ¿Y como es la tuya Paula?

–   Yo nací en la ESMA  cuando mi madre estuvo detenida y luego desaparecida, allí nos separaron, y  me entregaron a mis abuelos maternos, ellos me criaron hasta que se murieron.

–   Analía asentía con la cabeza,  mirándola a los ojos.

–  Pero además, hoy  sigo en la lucha y reclamando justicia por mi madre y mí hermana desaparecidas.

–   ¿Una hermana además?

–    Si,  mi hermana gemela

–    ¿Gemela tuya?- pregunto Analía

–   Si, eso creo, por datos y testimonios de compañeras de detención de mi madre he llegado a saber que esperaba mellizas.

–   ¡Ah!- pero como encontrarla creo que lo tuyo es muy difícil Paula

–   !Si, si.. estoy segura que es difícil!. Pero a mi nadie me quita lo que yo siento.

–   Vos sabes lo que se dice de los hermanos  gemelos que actuamos de manera sincronizada, ya es una verdad casi científica.

–   Algo escuche – respondió Analía- entendió desde allí que la mejor respuesta era escuchar a Paula.

–   Contame por favor- le requirió Analía con mucha intriga, ¿cómo y cuando la sentís a tu hermana?

–  Tengo grabado en mi cabeza un llanto, no me lo quito mas! ese llanto! Es un sollozo que me persigue, imagino que es el llanto que escuche cuando nacimos, es lo que une nuestra historia, imagino.

–   Si  Paula.

–  Y otras cosas mas difíciles de explicar, algo mas intimo, vos me podrás entender como mujer. La siento muy cerca todos los meses, pienso mucho en ella hasta llorar a veces toda una noche. Y hoy es un día de esos, es el día de la memoria, y ¡estamos menstruado!

Humor sociológico

2 junio, 2011

Revista HUMOR - 1988

Pierre Bourdieu y la Educación

29 mayo, 2011

Por NANCY MICHIA

SIETE HORAS EN EL TIBET

1 mayo, 2011

Si, muchas veces de lecciones, de busquedas  se tratan los viajes, por ello cada vez que emprendo uno, intento hallar algo de mí, un descubrir, un  sacar coberturas cuando las vivencias cotidianas se han convertido  en inconsistentes, cuando ya  nada  me sorprende, cuando nada veo.

Viajar a la montaña, fue pasar un rato por el alma, confieso que no estuve ni siete años, ni siete días, sólo estuve unas…siete horas en el  “Tíbet”.

En el viaje por el montañoso camino  lamentando que la pequeñez de mis ojos no pudiesen abarcar este  cuadro de la naturaleza, en el instante que la  montaña me sacaba oxigeno,  constreñía mi cabeza,  y me prestaba sus oscuros y multiples  túneles para atravesarla, algunos cortos y otros largos, como los que atravesamos en el llano, observe las grandes rocas,  el río que moviendose caudaloso y rapido, sus heladas  aguas  que corríanacariciando las rocas, sin temor, sabiendo que nada perderá en su viaje, incluso dejando de ser hielo, fluiría mejor.  Ese instante sentí flotar, mi ser  vibró  al unisono  en esa perfección,  me dilui en lo bello, en eso que se parecia demasiado a  Dios.

Ya en la cordillera de  Andes, sólo quería ver el Aconcagua, no tardamos mucho en atravesar el camino, y alli estaba él, el magnifico, sólo dejaba verse brillando con su cima nevada, como baño de plata…,  me preguntaba,  se reiría de nuestra pequeñez, pobres hormigas nos diría; a pesar que algunos  se vanagloriaran eternamente de haber alcanzado su cima, de haberlo conquistado.

Y asi, después de dias y horas de cruzar valles, rios y montañas,  llegue armonizada al fin de mi travesía,  me encontraba nuevamente en la ciudad con mi amiga y compañera de viaje, en la primera escala del trayecto,  para tomar el ultimo colectivo de regreso a casa, entre taxis, y atascamientos en las calles, y en pleno camino, mi amiga resolvió  abandonarme camino a la terminal,  advirtiéndome sentenciosa previamente…. “yo soy  así,  yo camino rápido”, mientras me quedaba atrás perdida entre la multitud, seguí  caminando con mis pesadas valijas  incrédula ante su actitud  egoísta que no dude en reclamarle ofuscada minutos mas tarde.

Pasaron unos días, reflexione mucho intentando superar la ofensa de mi amiga, comprendí que ella era así, era su ego, su molde, al cual respondía sin cuestionarse,  y mi gran ego también fue sentirme herida y envuelta en reproches.

Y ahora, con lápiz y papel en mano, puedo tomar nota y subrayar  que  que la montaña es una maestra que nos puede enseñar a disolver una maleza  que nuestros padres nos enseñaron a cuidarla, abonarla y engrandecerla para sentirnos queridos y aceptados. A esa maleza la denomino “ego”,  muchas veces lo tenemos grande, como el Aconcagua, lo defendemos con uñas y dientes, en frases como: “es mi opinión”, “yo pienso”, “no me gusta”, “me ofende”,  “para mí”, nuestro punto sentencioso de vista.  Observo que el ego, solo sabe decir No,  nunca comienza con S, de Si, como un   “Si, me gusta”, porque el “me gusta”, incluye al otro, hay alguien que es o hace las cosas mejor que yo.

Entonces, como conclusion provisoria, puedo afirmar que el ego de la gente me molesta mucho, me irrita demasiado y  me hace sufrir todavia . Es por eso mismo,  que  hoy  puedo decirles, que  me aun quedan un sinfín  de montañas para recorrer.

La loca de amor

13 febrero, 2011

 Nancy Michia

Bajé  corriendo las escaleras de la terminal del pueblo en mi desesperación por comprar el boleto para viajar en el colectivo de siempre,  mientras,  veía que se marchaba lentamente,  dejándome allí, sola, impotente.  

Enfadada, masticando broncas y puteadas por doquier, tiré el bolso en el incomodo banco de madera, y  me desplome resignada. Ahora sólo quedaba permanecer y resguárdame en ese lugar, donde las horas pasarían lentamente.

Era invierno en la noche casi madrugada, y  el alto techo de cinc ponía mas helado el ambiente del edificio para pasajeros, no lo habitaba nadie,  sólo el paseo de algún perro vagabundo que me seguía fiel, todo se sentía monótono, en el pueblo dormían.

Sentía frío, necesitaba tomar calor, y comencé a caminar por la galería, contando pasos, mirando baldosas, pensando en la clase que había tenido con mis alumnos, lo que faltaba para llegar a mi hogar.

Ante el aburrimiento, ningún visitante escapaba a mi atención, y vi entrar a una pasajera, aparentaba unos cincuenta años aproximadamente, de estatura baja, tenía la tenía tez  blanca, vestía elegante,  de  blazer cruzado y pantalón negro, no me gustó el estilo masculino en su vestimenta, su peinado recogido y maquillada prolijamente, con sus labios pintados de un rosa fuerte. Me sentí más segura con su presencia,  en un lugar y horas,  poco propicia para mujeres solas.

Seguí en mi parloteo interno,  y observo que se dirige hacia el teléfono público, levanta el tubo y marcando un numero,  la escucho decir,   “hola mi amor”, como están?¿están todos bien?, bueno. Chau mi amor… Chau”.

Entendía que la mujer hablaría con su esposo, como cualquier ama de casa que se encuentra lejos de su familia, nada extraño.

En mi vagabundo recorrido por la sala de pasajeros, nos encontramos de frente, la miro y sonríe burlona  mostrándome  su dentadura, le faltaban dos dientes, su actitud y vestimenta no eran acordes, quedé paralizada y contuve mi respiración,  ¿qué vio de mi?, me preguntaba.

Ya todas mis hipótesis respecto  de su presencia en ese lugar había sido derribadas,  pasaron pocos minutos, y nuevamente se dirige hacia el teléfono y se la escucha, “hola mi amor”, ¿cómo están?, ¿están todos bien?, bueno… Chau mi amor, chau”.

Entonces, me percaté que la extraña dama, padecía una enfermedad mental, pude ver que el teléfono no funcionaba,  me  sonreí, una loca  que le hablaba  a su amor, esta locura romántica me provocaba ternura.

Por tercera vez, la observo nuevamente entrar por la puerta principal, era una performance que parecía estar dedicada a mí, su pregunta,  “hola mi amor”, ¿cómo están?, ¿están todos bien?, bueno…Chau,  Chau mi amor”.

Esta situación  comenzó a cautivarme, incrementando mi ansiedad,  no toleraba estar en ese lugar,  y  ¡maldito colectivo,  no llegaba! 

Perdí la noción del tiempo, hasta que ingresó el colectivo a la terminal, suspiré aliviada,  me esperaba el cálido coche semicama, estaba de regreso a casa.

Pasaron las semanas, pero seguí pensando en ella, en ¿qué me habría provocado tanta fobia, si sólo se trataba de alguien incoherente?

Ensayo desde la psicología social una respuesta a esta  anécdota,  lo dice Pichon, el discurso del loco tiene coherencia. Los  locos cumplen el rol de portavoces.

Por lo tanto, estos “loquitos” de alguna manera tendrían como antenas que receptan el mundo inconsciente de nosotros,  los “cuerdos”, poniendo en palabras ¿lo que no podemos decir? Sólo me respondo sabiendo… que era yo la que quería llamar por teléfono,  y decir: “Hola mi amor, ¿como estas?”.

Mi padre no fue un gran hombre. Por Sergio Sinay

28 noviembre, 2010

                                                                      

Mi padre se llamaba Moisés. Era hijo de Miguel y de Lea. Fue hermano de Marcos y de Rubén. Fue el marido de Miriam. Fue el padre de Horacio y de mí. Era el abuelo de Iván y de Javier. Cuando murió, hace dos días, tenía 85 años .

Mi padre no fue un gran hombre. Pero hacía el más sabroso café con leche que jamás probé. Nos los preparaba cada mañana a Horacio y a mí, cuando íbamos al colegio, y nos lo servía con unos enormes panes con manteca y dulce.

Mi padre no fue un gran hombre. Pero pelaba las naranjas como nadie. Las dejaba sin un rastro de hollejo, brilloso, liso, tentador. Yo no quería comer naranjas si no las pelaba él.

Mi padre no fue un gran hombre. Pero llenó de libros nuestra casa de la infancia y los dejó absolutamente a nuestro alcance. Nunca dijo ‘ese libro no es para vos’.

Y así aprendimos a amar la lectura desde chicos. Todavía hoy leo como entonces, como él. Con voracidad, con desorden, con placer. Mi casa está llena de libros, las bibliotecas son los muebles principales.

Mi padre no fue un gran hombre. Pero a los 84 años aprendió a hacer señaladores de cuero, con sus dedos agarrotados, y me regaló uno, simple, bello y austero, con el que hoy guío mis lecturas.

Mi padre no fue un gran hombre. Pero cuando yo tenía 10 años y Horacio 7 y vivíamos en La Banda, Santiago del Estero, compró entradas y un 9 de julio nos llevó a la cancha del Club Mitre a ver a River, que venía de gira. Seguimos el partido subidos a un sulky, porque no había lugar para nadie. Fue la primera vez que vi a River, y lo vi con Carrizo, con Lostau, con Labruna, con Pérez, con Pipo Rossi. Mi padre era hincha deIndependiente, nosotros nos hicimos de River.

 Mi padre no fue un gran hombre. Pero nos llevaba cada domingo a la cancha a ver a Central Argentino, de La Banda, a pesar de que él era hincha del eterno rival, Sarmiento. Y hasta se alegraba con nosotros si ganaba Central. Mi padre no fue un gran hombre. Pero una tarde de mi adolescencia, en la trastienda de la farmacia que él y mi madre tenían en La Banda, me explicó cómo se hacían los chicos. Tartamudeaba y estaba rojo y sudoroso. Yo ya sabía, pero me fascinó su explicación.

Mi padre no fue un gran hombre. Pero un día, cuando cumplí doce años, se apareció en casa con el curso de dibujo de Los Doce Famosos Artistas como regalo. Y yo, que amaba las historietas, tuve como profesores a Hugo Pratt, a Alberto Breccia y a otros así.

Mi padre no fue un gran hombre. Pero cuando me acariciaba, y me acariciaba mucho, tenía las manos tibias; y cuando me besaba, y me besaba mucho, tenía los labios suaves y húmedos.

 Mi padre no fue un gran hombre. Pero un día, cuando un chico más grande que yo, uno de los pesados de la cuadra, me estaba dando una paliza en plena calle, él apareció de la nada y cagó a patadas en el culo a mi enemigo. Mi padre no fue un gran hombre. No me enseñó a manejar, pero resultó lo bastante confiado como para dejar las llaves del auto a mi alcance, de manera que una siesta las agarré, subí al Fiat 1500 verde y debuté por mi cuenta paseando durante dos horas, maravillado de que semejante artefacto respondiera a mis movimientos. Cuando se lo conté, mi padre sonrió casi complacido, casi aliviado.

 Mi padre no fue un gran hombre. Pero venía a verme cuando yo jugaba al basquet en los infantiles y en los cadetes del Club Olímpico y, al principio, me llevaba a los entrenamientos, y a mi hermano también. Y aunque él era un patadura, yo, creo, jugaba para él, para que él me admirara.

 Mi padre no fue un gran hombre. Pero, aunque jamás aprendió a andar en bicicleta, me sostuvo en la mía y no me soltó hasta que pude mantener el equilibrio por mí mismo. Y yo sabía que no me iba a dejar caer.

 Mi padre no fue un gran hombre. Pero lagrimeaba de orgullo cuando nos presentaba a Horacio y a mí y decía ‘Estos son mis hijos’. Lo decía con el mismo énfasis cuando éramos chicos y cuando nos hicimos hombres.

Mi padre no fue un gran hombre. Pero nadie sabía contar ‘El patito feo’ como él. Y nadie tuvo su paciencia para narrármelo una y otra vez, siempre con el mismo entusiasmo, cada siesta y cada noche de mi niñez temprana, respetando mi necesidad de volver a oír mi cuento favorito.

Mi padre no fue un gran hombre. Pero todavía a sus ochenta y pico era capaz de poner inyecciones como nadie, sin que sintieras ni el pinchazo ni el dolor. Muchas veces preferí inyecciones a otro remedio, porque sabía que estaba él para ponerlas.

Mi padre no fue un gran hombre. Pero descubría siempre los mejores chocolates. Mi padre no fue un gran hombre.

Pero hasta el último domingo de su vida leyó el diario de pe a pa y era un interlocutor informado y apasionado de los sucesos del mundo y de la vida. Mi padre no fue un gran hombre. Pero amaba el cine y las películas y nos enseñó a amarlas junto a él; nos llevaba a las matinés del cine Renzi y a los estrenos del Petit Palais, del Grand Splendid, del Select o del 25 de Mayo. Disfrutaba como un chico de las de cowboys y hacía el sacrificio de llevarnos cinco días seguidos a ver ‘La Cenicienta’ o ‘Sansón y Dalila, con Víctor Mature y Hedy Lamar. 

 Mi padre no fue un gran hombre. Pero era el mejor público para contarle un chiste. No había que hacer grandes esfuerzos narrativos, él se descomponía de risa por el sólo hecho de saber que era un chiste.

 Mi padre no fue un gran hombre. Pero cada vez que mi madre se lo pedía era el mejor ayudante de cocina. Nunca vi a nadie batir claras a nieve, como él. A mano.

Mi padre no fue un gran hombre. Pero tenía la letra más bella y firme que yo conozca. Me fascinaba ver cuando escribía cartas, cuando firmaba boletines o cuando hacía los discursos que después leía en las reuniones de la colectividad judía santiagueña; yo observaba hipnotizado cómo iba surgiendo sobre el papel el dibujo de su caligrafía y cómo él mismo disfrutaba mientras su mano cobraba velocidad, calor e inspiración.

 Mi padre no fue un gran hombre. Pero me enseñó, con sus actos, que un hombre sí puede llorar. Él lloraba de emoción o de dolor. Mi padre no fue un gran hombre. Pero supo despedirse antes de partir. El domingo a las cinco de la mañana me desperté y no pude volver a dormir por un largo rato. Era una hora silenciosa y quieta. De marea en baja. Entonces supe que, en la sala de terapia intensiva del hospital, él estaba muriendo. Que me despertaba suavemente, como cuando en las mañanas frías del colegio se acercaba a mi cama, me tocaba suavemente el hombro y me decía, en un susurro, ‘Pichu… arriba’. Y que esta vez lo hacía para despedirse. En mi cama, en la oscuridad, no luché contra el insomnio, simplemente me despedí de él, le deseé buen viaje, le agradecí lo que tenía que agradecerle y le hice saber que, por mi parte, no había cuentas pendientes entre nosotros. Ninguna. Me dormí nuevamente a las siete y el teléfono sonó a las ocho para pedirnos que fuéramos con urgencia al hospital. Entonces le dije a Marilén: ‘Mi Viejo murió hoy a las cinco y media, es eso lo que nos van a informar’.

 Un par de horas después, nos entregaron un certificado de defunción que decía: ‘hora del fallecimiento: 5:30′. Mi padre no fue un gran hombre. Pero enfrentó a la muerte entero y vivo.

Peleó con sabiduría, conocedor de que la batalla sería posible mientras hubiera equivalencia. Cuando sintió que ya estaba, que había hecho lo suyo, que las reglas de juego habían dejado de ser parejas, dijo basta. No lo dijo como un derrotado. Había comido una porción de las grandes ( como a él le gustaban) de la vida; su último año y medio había sido de placer, de reivindicación y de buena vida. Entonces decidió que estaba a punto y murió. En su muerte, fue un modelo. Y no es poca cosa. Mi padre no fue un gran hombre. Pero murió como un señor. Sin degradarse, sin deterioro, sin corromperse, como una persona íntegra y consciente. No huyó, no tuvo miedo, llegó vivo a su muerte. Y cuando lo vimos, antes de ocupar su cajón, su rostro era plácido, pacífico, como quien sueña sueños íntimos y felices o como quien observa deslumbrado algo que lo hará feliz pero de lo que no quiere hablar. Era, en ese momento y en ese lugar, en la morgue del hospital, nada menos, un viejo hermoso y sereno. Así nos despidió. Soltándose, soltándonos.

Mi padre no fue un gran hombre. Pero fue honesto. Mi padre no fue un gran hombre. Pero fue amoroso.

Mi padre no fue un gran hombre. Y no importa. Los grandes hombres ocupan, a veces, demasiado lugar. Asfixian. Y son acreedores de deudas que nos hacen la vida más pesada. Visto así, por suerte, mi padre no fue un gran hombre. En muchas cosas fue sólo un pequeño hombre. Pero más allá de todo fue algo más difícil y más importante.

 Mi padre fue un buen hombre. Agradezco eso. Gracias, papá, por tu vida…

 Fuente: Notiar http://www.periodismodeverdad.com.ar/2009/07/21/mi-padre-no-fue-un-gran-hombre-excelente-por-sergio-sinay/

La historia de “La Parda Antonia” revela el accionar de la inquisición en Santiago

3 noviembre, 2010

 El Centro Cultural del Bicentenario exhibe en una de sus salas, un expediente judicial que da cuenta del accionar del Santo Oficio en nuestra provincia. La historia de “La Parda Antonia” revela el martirio que una mulata acusada de hechicería y ejecutada en tiempos coloniales

http://www.diariopanorama.com/diario/noticias/2010/11/03/a-76319.html

Brasil y sus playas inolvidables

21 febrero, 2010

Este verano visite estas playas divinas, pronto les comentaré mas impresiones de mi viajecito. Por ahora,  para alegrar el blog cuelgo estas imágenes.

Los sueños no tienen reloj

22 enero, 2010

 El 2001,  llegó como a todos los argentinos, con despojos, quiebres, balas y saqueos. Para ese tiempo, critico e inolvidable, mi madre se había cubierto de deudas, situación que quizás por su edad, y por pertenecer a una generación donde prevalecían como principios el compromiso y la palabra dada. Su situación de deudora incobrable, la tenía angustiada hasta el insomnio.

Es así, que una mañana, con gran desazón y firmeza, me comunica, a mi, su hija, cómplice de situaciones en donde al resto de la familia no debería estar al tanto, la decisión que tomaría para cancelar una parte de su deuda con sus acreedores, ello lo haría mediante el empeño de su precioso reloj pulsera de oro, es de una belleza de las que no se encuentran, y adquirirlas hoy sería un sueño, lo había comprado hacía 50 años, como autoregalo de su egreso.

Es así, que pese a mi oposición y mi advertencia para evitar su decisión, decidió empeñarlo, dejando en él todo su dolor, para posteriormente, perderlo definitivamente, ante la imposibilidad de pagar su rescate.

Desde allí, las nostalgias por el reloj, eran la constante, junto con mis reproches, y única oyente de sus lamentos.

Pasaron, meses, años,  hasta el  día, que llega a la casa cargada de bolsas con sus compras. Y  dice:

 -¡Nancy sabes! lo encontré mi reloj, está en la vidriera de una joyería

– ¿Cómo?- respondí-

– Si- confirmó entusiasmada sonriente con sus ojos verdes, que los abre grandes, cuando se trata de una sorpresa.

– ¿En qué joyería? – respondí. Me dio los datos de la joyería.

Y días después llegué a la vidriera, despacio y con mucha intriga como quien puede esperar ver lo que ella decía, o sólo una materialización de su imaginación. Y, estaba allí, era el reloj de mi madre.

Para mi madre,  pasó un momento  de sólo  contemplarlo detrás del vidrio, como quien imagina al detalle la forma de los sueños, hasta la siguiente ocasión de recorrido por la vidriera, en el que decidió entrar al local comercial, y preguntar su precio. La respuesta de su costo, le hizo saber que era imposible que fuera nuevamente de ella en ese momento.

Razón por la que, decidió por un lapso de tres años, como ritual, o para su tranquilidad, pasar por el negocio, y… sólo lo miraba. _ Esta el reloj, todavía lo tienen- me comentaba. Desde allí, el reloj era su sueño, más no su desvelo. Sabía que era suyo, y tenía la tranquilidad de saber que estaba allí. A pesar de mi pesimismo, de insistir o pensar en que debía olvidarse, creo más se empecino en su deseo de rescatarlo, pero no sabía como, ni cuando.

 Y llegó el 2009, mi madre había logrado cobrar viejas deudas, también este año, junto a su promoción cumplía 50 años de egreso. En los días del mes de diciembre, se encontraban preparando junto a sus compañeros las Bodas de oro, que celebrarían con una gran cena, esto la tenía feliz y motivada como hacía mucho no la veía.

Una tarde mientras tomaba mate, y hablando de los últimos detalles de su vestuario, para la celebración…

_ ¡Tengo una sorpresa!- me dijo mi madre- logró intrigarme y dejarme muda.

_ Se acercó  a mi, con actitud sonriente y burlona, como quien acababa de encontrar un tesoro, abrió su mano para mostrarme, y en ella, el precioso reloj pulsera que brillaba.

 _ Ah!, grite con emoción

_ Hoy lo compré!. _ Era mío, yo sabía que lo iba a rescatar ¡sabía, lo soñé Nancy!

_ No te puedo creer!- respondí- contenta y emocionada. En mi cabeza se sucedían velozmente las imágenes del reloj, atravesado por el vidrio que separa de manera tangible,  lo posible de lo imposible.

Lo había comprado a un alto precio, que solo respondí sonrojada con mi silencio y mi complicidad; las joyas me dan pudor o no las valoro tanto para pagar por ellas. Mientras el corazón me estallaba en la garganta, sin poder hablar, festejé el rescate de su sueño y su confianza en momentos en que daba lo perdido por perdido. Y dije, es el momento perfecto, la hora perfecta para la vuelta de del reloj. Mi madre lució su joya, nuevamente como hace cincuenta años, la noche del festejo de sus Bodas de oro de egreso.

Fantástico!

7 enero, 2010

– Los paisanos de Loreto le suman confort a sus ranchos

El cambio climático, la electrificación rural, entre otras cosas, fueron aportando elementos para que la vida en la ruralidad haya tenido importantes cambios en estos últimos años, y prueba de esto es el rancho de adobe de don Eduardo Noguera (65), que sin dejar de lado el aspecto característico de las edificaciones del interior santiagueño, lo equipó con un acondicionador de aire y televisión satelital. Así puede sobrellevar mejor el verano y estar al tanto de todo lo que pasa en el mundo desde su querido Totora Pampa, en el interior loretano. “Yo noto que con el tiempo los calores son cada vez más intensos. Siempre había dicho que en cuanto llegue la electricidad por estos pagos lo primero que iba a hacer sería ponerle aire acondicionado al rancho”, recuerda el hombre, jubilado que en la actualidad le dedica sus horas a la cría de animales caprinos, como pasatiempo confecciona artesanías con lo que le ofrece el monte y luego las vende a la vera de la ruta nacional Nº 9. “Es lindo volver del campo trabajando y enfriar el rancho con el aire acondicionado, es como si uno descansara más, además, el rancho de por si nomás es fresquito; yo vivo solo y hace poco me operaron del corazón, y para mí es muy importante contar con estas comodidades”, reflexiona Noguera. La construcción del rancho en el centro y norte del país tiene características similares y en cualquiera de sus versiones, ya sea con paredes de adobe, ladrillos amalgamados con barro o simples palos a pique, horcones, piso de tierra y techos de sunchos o cañas cubiertos con tierra, inspiró a más de un poeta que incorporó al cancionero popular muchas obras en las que se los destaca como el solar del hombre de campo. Quizás una de las más emblemáticas sea la Chacarera del rancho, de Facundo Saravia, en la que se detallan sus formas y usos; quizás la nueva trova norteña tenga que advertir los cambios incorporados al rancho de don Noguera y ver con qué palabras riman acondicionado y satelital, aunque para su propietario la situación es mucho más simple y la define diciendo que su rancho “tiene un hermoso frescor”.

Fuente: www.elliberal.com.ar

¡Feliz navidad para todos!

25 diciembre, 2009

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Amparanoia –

23 diciembre, 2009

El compañero Charly Petrucci, nos hizo escuchar esta música en un viaje,  Amparanoia. La encontré, excelente !!

<http://www.youtube.com/watch?v=jE_AbHroqJ0&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=AwfX8Ggd-6c&feature=related

Ella…

19 diciembre, 2009

Esta canción me la recomendaron por su letra, realmente vale la pena leerla, y sentirla..

http://www.youtube.com/watch?v=nG_e38MpHJU&feature=related

26 noviembre, 2009

Y  DORMIA…

Abrí mis ojos, me encontré asaltada con los  tuyos

Mirándome…

Pudoroso  huiste

Volví a cerrarlos

Y nuevamente tu mirada,

Y sabiendo  mirabas  mi sueño

Pude sonreír.

Alguien cuidaba mi oscuridad

La inseguridad de todos

23 noviembre, 2009

Escuchando los debates mediáticos respecto al problema social de la inseguridad,  palabra que hoy desde los discursos, protestas, y voces que escuchamos, pareciera ser que sólo engloba a una problemática padecida por la clase media como única victima, por lo tanto tiene que tener “un victimario”. Y este victimario esta perfectamente tipificado, en un lugar, en un espacio como  “la villa” y los que la habitan, los villeros. Allí, esta la razón de los males. Por lo tanto, desde este discurso oficial,  la maldita inseguridad, se acabaría cuando erradiquemos a las villas y al fin seriamos felices.  

Si analizamos, estas generalizaciones, afirmaciones, que no son puestas en duda, es más son reforzadas  desde  los medios de comunicación y los  programas de Tv mostrando hasta el hartazgo lo peor que le sucede a la gente de  la villa, a modo de espectaculo, al mostrar el flagelo de la droga, el  paco, y las situaciones de exclusión que padecen sus habitantes.

No obstante ello,  alguien sabe que pasa en la villa?, mas allá de de la Tv.?

Este es un saber que no tiene lugar para ser dicho, y en este nuevo espacio urbano que explota en los post noventas,   están integrados los  migrantes del interior, y de países limítrofes, se instalaron en  ella sin poder tener el  “derecho a elegir”, llegaron  a ella, con los valores de progresar y lograr que sus hijos puedan tener acceso a la educación y a la salud, es el lugar de las redes sociales, un lugar donde vuelven a ponerse en juego las valores perdidos por el barrio, de construcción de una nueva identidad basada en la tolerancia a las diferencias, un espacio en el que se construye y reconstruye  en el día a día base a las redes para resolver sus necesidades, y en las que hoy sus habitantes están realizando un proceso a auto urbanización.    

Pero, estas perspectivas y  voces no están legitimadas para ser dichas. Como pobres, y adjetivados como villeros, no tiene voz, se lo empobrece y excluye en su denuncia. Por lo tanto, considero que  sólo  cuando iniciemos el proceso de develar  realmente la cotidianidad de  la gente de la villa, podemos afirmar que ella es la primera victima de la inseguridad. La incertidumbre naturalizada de no saber si resolverá su alimentación del día, si podrá sobrevivir al paco, o a sus carencias materiales.

Consecuentemente, considero que  hoy  nadie puede ni podrá  resolver el problema de la inseguridad. Mientras sea abordado como  sustantivo, ignorando a  los sujetos que la padecen. Consecuentemente, nuestros problemas sociales serán eternamente  un problema de unos contra otros. En donde se acalla a un grupo y se anula y demoniza, en la absoluta ignorancia,  al  otro.

El eterno versus en la Argentina. Radicales Vs peronistas, Porteños Vs cabecitas, Clase media  Vs. Villeros. Busquemos la justicia, por todos y para todos,  sin distinción de clases sociales.

La meta y el objetivo

24 octubre, 2009

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Esa mañana de agosto llegamos, junto a dos colegas sociólogos, a Caspi Corral (del Quichua: Corral de palos), Departamento Figueroa, ubicado en el centro norte de la extensa Santiago del Estero. El objetivo a concretar allí, conformar y fortalecer institucionalmente un Consejo Asesor para la región en el marco de un Programa Nacional.
La comisión de Fomento de esa localidad era el lugar elegido para las sucesivas reuniones. El edificio de la misma, se encuentra frente a la ruta provincial que atraviesa la localidad, a su alrededor enmarcaban el paisaje unas cuantas viviendas rancho, emplazadas con palos a modo de cerco, bajamos de la camioneta al pisar el suelo la tierra suelta y pantanosa nos tapaba el calzado, nuestros pasos parecían pesar más.
Saludamos a la gente que nos esperaba en la puerta, eran las 9.30 de la mañana, se presentó el responsable de la Comisión Vecinal de Fomento, Don Luna, un hombre canoso, de sesenta años aproximadamente, nos saludó con una amplia sonrisa, que denotaba alegría y expectativa, al igual que de nuestra parte, mientras nos invitaba a ingresar al lugar.
A nuestro paso, saludamos a las mujeres que nos recibían con dos besos en las mejillas, y amplias sonrisas y mirada a los ojos. Atentos a hacernos sentir cómodos, preguntaban qué necesitaríamos para la reunión- taller, solo resta instalar las computadoras portátiles, respondimos.
La gente llegaba entre saludos, bromas entre ellos, algunas palabras en quichua, que sólo ellos entendían, entre risas de los mismos, parecían nerviosos, por momentos las miradas silenciosas inundaban la sala, hablaban bajo o era la timidez de recién conocernos. Atentos a nuestros preparativos, debíamos esperar para el inicio de la jornada hasta que llegasen los asistentes que faltaban.
El delegado, Juan,  nos comentaba que algunos se movilizaban desde 60 km monte adentro, llegarían en sus motos o bicicletas, recorriendo los polvorientos caminos, a ello sumado la sequedad del suelo, que impide el transito en vehículos por los caminos vecinales.
Luego, Don Luna, encargado de la Comisión de Fomento, nos invitó a recorrer las instalaciones del edificio con mucho orgullo.
El gran un salón blanco destinado a las reuniones, con tres habitaciones, destacaban la comodidad del lugar, diseñado especialmente para reuniones. En el centro del salón un televisor encendido presidía bullicioso la sala, esto es para la gente de aquí que no tiene televisión, dijo don Luna- son pobres, y cuando quieran ellos pueden ver aquí.
Vengan, vengan _nos decía_ mostrando cada una de las habitaciones, la cocina, _ todo esto es para ellos, _ nos comentaba_ .Allí, esta el asador, aquí, se hacen las reuniones los festejos de cumpleaños, de todos los vecinos.
Seguíamos recorriendo habitaciones, admirada, mientras don Luna con su amplia sonrisa nos mostraba orgulloso, su lugar. Esta también el baño instalado con agua corriente, _ nos dijo_.
Lo miraba y escuchaba atentamente, detrás de mi sonrisa, mis ojos brillaban y me llenaban de regocijo, de ver a alguien hacer demasiado con tan poco. En esos momentos, a nuestro intendente se lo acusaba de habernos robado todo. Mientras don Luna nos decía: ¡Y todo esto con cinco mil pesos al mes!
Mientras tanto, en la cocina las mujeres preparaban el desayuno para los asistentes, hacia frío, y necesitábamos tomar algo que nos energice, al mismo tiempo serviría para distender el encuentro, colocaron la mesas con las tazas repletas de mate cocido, sabía  incomparablemente rico, lo sorbíamos y nos miramos sin poder hablar, gozosos. Tenía el sabor  del monte, quizas el agua, el bien mas escaso y valioso, le aportaban un sabor sui generis, imposible de reproducir en la ciudad.
En cada reunión nos esperaban los desayunos que nadie quería perderse, a cambio de nosotros llevar las facturas para compartir . Ademas, de convidarnos con  ricos almuerzos con asados, y empanadas que nos reservaban como sorpresa, al final de cada jornada,  amenizando la reunión con sus chistes en quichua, su otra lengua.

Luego de esta experiencia,  me abstengo de otra reflexión sociológica, y simplemente como ejercicio de reflexión sobre nuestra  práctica, que es intersubjetiva e intrasubjetiva, repienso  sobre las efímeras “redes sociales”,  y este espacio es más que ello, no sólo desde su infraestructura, sino desde lo simbólico, aquí construyen día a día un lugar, pero para encontrarse, orgullosos de su identidad y para planificar lo que quieren ser y hacer,  aqui en el departamento más pobre de la provincia.

Por eso mismo, cuando nuestro compañero, el brillante Carlos Petrucci, presentó los pasos de la planificación, se pudo notar la dificultad que tenían los asistentes, para  distinguir la meta y el objetivo. ¿Cual era la secuencia en las etapas de la planificación? ¡Qué contradicción, para nosotros desde nuestros aprendizajes formales!.

Entonces, repensamos en el camino de regreso,  no importa que supieran  la secuencia temporal desde nuestros  paradigmas formales . Todo lo hacen  a la vez, la meta y objetivo. En los tiempos de la urgencia sin olvidar lo importante. ¡Vaya si cumplen la meta y el objetivo.

Creo por todo esto,  desde que regresé de Caspi Corral, comencé a gestar, hoy día de la madre, un sueño,  una meta, un objetivo. Espero que el tiempo y el camino me encuentren trabajando por Caspi Corral junto a los que quieran sumarse, desde ya hay una red de soñadores que nos está esperando.

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La silla

6 octubre, 2009

Él, sentado en su silla a la vera de la ruta

Contempla espejismos rutinarios

Al paso de veloces automóviles

Se muda anhelante de caminos nuevos

Hilvana infinitos destinos

Lo miro, estrellando mis ojos con el sol

Y quedo allí detenida,

Sentada en su silla, a cambio; de un viaje fascinante.

Sólo le digo: no te subas a mi viaje,

pues no es mi andar.

Viajo, pero en una silla inmóvil

Y como tú, a la velocidad de la luz.

Mobbing: Crónicas del crimen perfecto

29 septiembre, 2009

 Por: Fabiana Andrea Mendez

“En las sociedades de nuestro mundo occidental altamente industrializado, el lugar de trabajo constituye el último campo de batalla en el que una persona puede matar a otra sin ningún riesgo de llegar a ser procesada ante un tribunal” (Heinz Leymann)

Definición de Mobbing:  mobbing es el encadenamiento sobre un período de tiempo bastante corto de intentos o acciones hostiles consumadas, expresadas o manifestadas, por una o varias personas hacia una tercera (la víctima).

 La palabra mobbing deriva del verbo inglés “To mob” que se traduce ser atropellado o atacado por la multitud. En la Etología, el termino mob fue introducido por Konrad Lorenz para referirse al comportamiento agresivo ciertos grupos de animales con el objetivo de echar a un intruso del territorio. La primera persona que estudio el mobbing como violencia psicológica en el sitio de trabajo y como causante de patologia se debe al psicólogo alemán, afincado en Suecia, Heinz Leymann, quien definió en el año 1986 y describió en un libro las consecuencias, sobre todo en la esfera psíquica, de las personas expuestas a un comportamiento hostil y prolongado en el tiempo por parte de los superiores o compañeros de trabajo. Este fenómeno social que se da en el ámbito de las relaciones laborales, cuando se ejerce una violencia psicológica extrema y prolongada en el tiempo en España se lo ha calificado como un psico-terror laboral.

Características • Una situación de violencia recurrente y sostenida en el tiempo • Su establecimiento es posible mediante la utilización de la violencia (generalmente sin marcas) y el ejercicio de poder en forma abusiva ; donde en la cadena -víctima vs.(victimario/ entorno/ organización)- es siempre la víctima quien está en inferioridad de condiciones , al menos respecto a la organización

 • Generalmente (no exclusivamente) la violencia es comunicacional (verbal y modal). Se trata de un recorrido persecutorio, signado por la manipulación, el escamoteo de información, los planteos dilemáticos, la utilización del “doble sentido”, el boicot y la difamación –con su variante: el “humor” sarcástico– ejercidos “al pasar” por el hostigador, aprovechando éste situaciones organizacionales propicias, todo ello sembrado entre los compañeros y superiores del sujeto maltratado,

• Se diferencia de la violencia física directa en no dejar señales externas, marcas visibles, a no ser el deterioro socioemotivo y psicofísico progresivo de la víctima, lo cual no es posible diagnosticarlo sin un análisis profundo de la situación

• El acoso sistemático es ejercido alternativamente desde la acción y la omisión, por hostigadores con cuadros psicópatas o perversos narcisistas, con trastornos.

• El victimario, que suele ser serial, carece de capacidad de empatía (de establecer lazos emocionales internos y externos y de reconocer al otro como persona y no mero objeto de manipulación). Sin embargo hiperactúa la afabilidad ya que es extremadamente cuidadoso de las formas sociales, en especial con quienes detentan alguna cuota de poder.

• La víctima suele no ser conciente de que ha sido seleccionado por el acosador, o la misma organización como el blanco a apuntar.

Las víctimas del acoso laboral, son personas con elevado sentido de la ética y de la honestidad, que en muchos casos han renunciado a mantener una postura “reprochable en lo moral” y suelen tomar partido frente a situaciones de injusticias (propias o ajenas ) en el entorno laboral. Por su gran sensibilidad social suele suceder que la victima se convierta en el “porta voz” de reclamos propios del grupo en general y de los más indefensos en particular. También se han destacado otras características como autonomía, alta calificación, empatía, popularidad a la vez que cierta ingenuidad y dependencia afectiva. Estos rasgos, que en la mayoría de los casos debería premiar y reconocer a las víctimas; son probablemente los factores que actúan como desencadenantes de los comportamientos de acoso, al ser percibidos como amenazantes por muchos miembros de la organización (jefes y/o compañeros, principalmente).

Perfil del acosador los rasgos más habituales son la mediocridad, envidia, narcisismo, necesidad de control, inseguridad, oportunismo, falta de transparencia…, algunas descripciones sitúan estos rasgos en el ámbito de la psicopatología (principalmente rasgos narcisistas, paranoides y psicopáticos). En general no pueden reconocer al otro como tal y sólo lo considera en función de su “utilidad” , viéndose permanentemente amenazados por aquellas personalidades que, por su estructura y dignidad, no aceptan esta situación y la denuncian. Se trata de personalidades, aunque no siempre seductoras, que suelen hiperactuar la afabilidad mostrándose cuidadosos de las formas sociales y de los convencionalismos, fundamentalmente frente a superiores o personas de importancia para la Organización . Si bien la autopercepción del agresor siempre es negativa, aparece compensada por conductas de actuación, autosuficiecia, consistentes en mayor o menor expresión de megalomanía, seducción, autoreferencia e inusitada valoración propia de sus supuestos logros personales y profesionales dentro de la organización.

Algunos autores que mencionan claramente los celos y la envidia, como factores a resaltar en estas personalidades, mencionan que los mismos son debido a los sentimientos propios (generalmente fundados) de inadecuación e incompetencia profesional. Esta última característica es conocida como el Síndrome MIA (“síndrome de mediocridad inoperante activa”). Según el profesor Iñaki Piñuel, (profesor de ciencias empresariales de la Universidad de Alcalá de Henares) el acosador es un “psicópata organizacional” que emplea técnicas de ataque sutiles, manipula el entorno para conseguir aliados entre los compañeros de trabajo o su silencio ante esa situación.

12 septiembre, 2009

 DESTINO

Y tú de nuevo frente a mí 

contigo ensayando historias probables.

Y me ofrendas mariposas ardientes en el pecho

Olores de azahares, atardeceres naranjas

Colores del arco iris pintados en mi cara

Nuevos brillos en los ojos, lagrimas de emoción.

Y me besas tibiamente calando mi corazón,  

más no das certezas.

Victimario de mi espera desesperada

solo te sigo,  fascinada por tu manifestación

inocente,  y entregada a tu apuesta.

Será nuevamente a cara o seca,

y  mi juego será  perdido por  perdido

en la espera de  ganar sin apostar.

Y de nuevo…  te irás silencioso

sin lugar para  reproches.

Y me dejarás,

 invadida de sueños desvanecidos

de finales  interrogados.

Y sin embargo,  sé  con certeza,

te encontraré una vez más,

y por un tiempo… por un instante más 

viajaremos juntos.

Y  otra vez… me regalaras sueños para soñar.

Nuevos lienzos para pintar.

Y  papeles para romper.

27 julio, 2009

Tiempos

Tiempos de urgencia, de muerte que busca

Escondidos, nos cubrimos frotando nuestras  manos

Purificados en alcohol

Preparados para el combate

Mojados en  miedo y sudor

Alguien  puede venir a buscarnos

El alcohol nos escuda como una coraza a su guerrero

Prestos  para la lucha

No nos toquemos, podemos matarnos

De repente, alguien se acerca y presos en un beso

Contraemos el antivirus indulgente

Contra la muerte asechante

26 julio, 2009

Oración a las Palabras

Quiero ser millonaria en palabras

Que crucen mi ser, y  me mire en ellas

Palabras que lleguen, en el momento justo

Ese de la ensoñación

Que no me atrapen,  sin defensa

Amigas sin traiciones

Quiero ser millonaria en palabras

Que calmen mi sed

Que lleguen urgente, al momento que las evoco

Palabras  no me abandonen en el olvido

Acudid urgentes ante la opresión que suplica vuelo

Pues mi ser,  sin  palabras ; se desvanece sin sosiego

La Carta de Fabian

5 julio, 2009

 

UN DÍA DE FELICIDAD….UN DÍA “ALEGRE”

Hoy domingo amanecí tempranito. Despacito para que mis dos hijitos no se levantaran. Puse la pava y preparé el mate mientras daba de comer a los perros, “El gran Coco” y “Simón”, todas las mañana me esperan con el coleteo habitual.

Me golpearon la puerta para dejarme El Liberal. Era un ejemplar distinto al de todos los días. Después de muchos años vi en su portada principal publicarse el gran robo al pueblo. El mate tenía gusto a champagne y las tortillitas a caviar del más caro. Festejé por la caída del buitre.

Se levantaron mis hijos y desayunamos juntos. Pensaba en silencio: ¡Qué lindo es poder mirarlos a la cara! ¡Qué lindo saber que le robamos a la vida esas pequeñas grandes cosas!…..Qué felices somos! Me embriaga la inocencia de mis hijos y la de tanta gente buena que sufre en silencio mientras ese sufrimiento es convertido en fortuna por los sátrapas que gobiernan.

El desayuno más bello de mi vida junto a mis hijos. En ese pequeño instante Juan y Felipe supieron que el tipo de la foto en el diario, era un ladrón aunque la semántica periodística hacía esfuerzo para potencializar el verbo Es, en Sería; Robó en Habría Robado. Claro nadie es culpable hasta que le demuestren lo contrario, verdad?.

 Les aseguro que la cara de asombro de mis dos hijos no la olvidaré jamás. Entendieron que ese político del diario la privó a la gente de salud, de educación, de servicios, de alimentos en los comedores a donde destinan 0,75 centavos por niños.

¡Por Dios, qué alegría siento ver jugar a los changuitos pobres en medio de la tierra en frente de mi casa, donde la Municipalidad Capital llega de vez en cuando! ¡Qué alegría siento al ver la dignidad en su estado más puro envuelta en tierra y en pelotas de trapo!

Queridos hermanos santiagueños, amigos y compañeros, disculpen si creen que me desubico mandándoles esta pequeña carta, pero sólo quiero compartir este magnífico momento de la vida. LA VIDA hace justicia, da vueltas como la calesita y te pega a donde vos mismo pegaste. La vida te ajusticia con VERGÜENZA.  

 Quiero decirles que estoy orgullo de que sean mis amigos y compañeros, y que me alegro cuando progresan en su familia porque ese progreso es fruto del esfuerzo digno, de hombres y mujeres dignas, que se levantan todos los domingos a desayunar con sus hijitos y los pueden mirar a los ojos.

 

CURRICULUM VS. PRONTUARIO

Hola Fabian

Realmente este tema, esta dando vueltas en mi cabeza. Porque me toca de muchas maneras. Pienso mucho últimamente, en esta cuestión del honor, la vergüenza, la dignidad. Que hoy aliviados, sentimos que parecen reaparecer como valores,  honestamente pensaba habían sido aniquilados en nuestros decadentes años noventa y “menemistas”.
Con Julio Alegre, tenemos  la misma edad, y compartimos hace veinte años, grupos religiosos, aún lo recuerdo, era para nosotros Julito.  Después ya lo ví en los medios de Tv, siendo político. Que lejos llego!, que bueno para él, era un buen chico Julito.
Al igual que Él, conocí a muchos adolescentes de los “80”, hoy “exitosos”, cursábamos la universidad, o integrábamos grupos con la típica utopía; antes de llegada la posmodernidad y la era fashion.
Y como todos, cuando nos encontramos en reuniones de promoción, nos vemos en la calle, porque en Santiago todos sabemos la vida de todos, una hace balances en su vida, se pregunta, en función de los logros personales, esos que te pide la SOCIEDAD, bienes, casas, un trabajo bien remunerado, un cargo jerárquico, etc.
Entonces, que me pasaba a mi?, era un fracaso?, ¿Que hice todos estos años?, nada de eso tengo. Sólo tengo mi titulo de Socióloga, una maestría por terminar, y un mejor trabajo siempre por conseguir.
Pero,  hoy me di cuenta, mientras leía el diario como vos, yo sigo haciendo Curriculum, pagando eternamente derecho de piso. Otros, los “Julitos”, los “Carlitos”,  que  conocí , hoy ya poseen grosos  prontuarios.
Ademas, entendí que en todos estos años,  hice mucho, pero por formarme,  seguí optando por hacer curriculum antes que prontuario. Y sabemos que  es largo el camino, pero en eso coincido con vos Fabián, que lindo es caminar por Santiago con la frente alta,  y poder acercarte y darte un abrazo con tus colegas y  conocidos.

Un abrazo,  y seguimos siendo muchos.        

    Nancy Michia

Tecnicatura en Gestión Sociocultural- ISPP Nº5

19 junio, 2009

    TÍTULO QUE OTORGA:

TÉCNICO SUPERIOR
EN  GESTION SOCIOCULTURAL

Sumampa- Sgo del Estero

Sumampa- Sgo del Estero

OBJETIVOS DE LA CARRERA   

  •   Generar capacidades de intervención activa en la comunidad y de mediación entre los actores y recursos socioculturales de la región, con orientación al desarrollo local y la democratización de la participación en la cultura.
  • Fortalecer el desarrollo estratégico  local y regional por medio de la formación de recursos humanos especializados en planificación y  gestión activa de políticas, proyectos y acciones socioculturales, así como la asistencia en emprendimientos de producción y comercialización de bienes y servicios culturales, y en dispositivos de comunicación social y de capacitación y mediación en organizaciones comunitarias.
  •   Contribuir a la conservación del patrimonio natural y cultural para que esto pueda ser significativo al desarrollo equitativo de la humanidad, la justicia social y la sustentabilidad del medio ambiente.
  • Fortalecer el turismo como instrumento de desarrollo personal y colectivo en sus actividades generalmente asociadas al descanso, a la diversión, al deporte y al acceso a la cultura y a la naturaleza.

  ÁREAS SOCIO OCUPACIONALES:
  El egresado se desempeñará en organismos e instancias del ámbito estatal, privado y de la sociedad civil, tanto en el nivel local como jurisdiccional y nacional. Este técnico podrá ejercer su actividad: En sectores de intervención Social, Turismo y Actividades Recreativas, en las áreas de programación, organización, desarrollo, seguimiento y evaluación de acciones, proyectos y programas socioculturales, así como participar en ámbitos de trabajo que desarrollen actividades de desarrollo sociocomunitario.

  ESTRUCTURA CURRICULAR DEL PRIMER AÑO:

Espacios Curriculares Carga Horaria Profesor a cargo
Practica Profesionalizante 3 horas. Lic. Leandro San Martín
Estado y Sociedad 4 horas. Prof. Ramón Alarcón
Seminario de Folklore y Arte Popular 3 horas Prof. Marcelo Verón
Antropología y Sociología de la Cultura 3 horas Lic. Nancy Michia
Metodología de la Investigación Social I 4 horas Lic. Nancy Michia
Gestión Socio-cultural I 4 horas Prof. Mauricio Villarruel
Espacio de Definición Institucional (E.D.I): Introducción al Turismo 3 horas Lic. Amalia Gagliardi

Por primera vez en Santiago logran revertir un ataque cerebrovascular

13 junio, 2009

Aplicaron un fármaco que salvó la vida a un paciente y lo dejó sin secuelas
Médicos santiagueños de un centro de salud privado local lograron esta semana revertir por primera vez un caso de accidente cerebro vascular agudo (ACV) a un paciente que realizó una rápida consulta, aplicando un nuevo fármaco que permite eliminar el coágulo hasta tres horas después de su aparición.
Los doctores Miguel Jacobo, Diego Pavón y Rubén Lacún, responsables del procedimiento, informaron ayer a la prensa sobre este avance sobre el cual dijeron que “es importantísimo porque permite revertir el estado del paciente y no deja ningún tipo de secuela, que es uno de los graves problemas de los ACV, porque es la principal causa discapacitante en nuestro país”.
El doctor Jacobo relató que se trató de “un hombre que ha consultado de forma inmediata por su brazo y su pierna paralizados y se consiguió revertir en forma completa la situación”, con lo cual “el paciente salió caminando y hablando perfectamente bien”.
Ésta es la primera vez que se produce en Santiago una reversión de la enfermedad cerebro vascular, aplicando por vía endovenosa una droga especial llamada PPS y con tres días de internación del paciente. “Lo que hace esta droga es disolver el coágulo que está en la arteria – explicó Jacobo – y para hacer esto disponemos de un tiempo de tres horas para rápidamente actuar. Por eso es importante consultar urgente. Este paciente lo hizo, se le hizo la tomografía urgente y los doctores le practicaron rápidamente el procedimiento”.
Los médicos relativizaron el tema de los costos de este tratamiento porque “el verdadero costo son las secuelas que esta enfermedad cerebro vascular deja al sistema, porque requiere fisioterapia, estudios para evaluar el déficit de la persona, entre otras cosas, y aquí hablamos de una persona que se va curada y le ahorra al sistema en tratamientos posteriores una inmensa cantidad de dinero”.
En Santiago del Estero todos los días se registran numerosas consultas en los centros públicos y privados de salud por casos de ACV. A nivel nacional, la estadística marca que en nuestro país se registra un accidente de este tipo cada cuatro minutos.

El valor de la consulta inmediata
El doctor Jacobo remarcó la importancia de hacer la consulta urgente ante al aparición de los primeros síntomas, porque es escaso el tiempo que se tiene para actuar y revertir la enfermedad con este nuevo medicamento. Por eso, remarcó la importancia de estar atentos a los posibles primeros síntomas de la enfermedad. Algunos de ellos son, por ejemplo, la pérdida de fuerza en un brazo o una pierna o parálisis en la cara. La dificultad para expresarse, entender lo que se le dice o lenguaje ininteligible, presentar dificultad al caminar, pérdida de equilibrio o de coordinación, dolor de cabeza brusco, intenso e inusual, casi siempre acompañado de otros síntomas o la pérdida de la visión en uno o ambos ojos.

Fuente: www.elliberal.com.ar

Fotos que me gustan

1 junio, 2009

Adjunto algunas fotografias para admirar. La que sigue es de una coleccion de Carlos Olivares- “Postales Santiagueñas”, muy buena!! 

Postales [1]..

Recuerdan esto? qué épocas aquellas…

10 mayo, 2009

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LO QUE LAS MUJERES NO ADMITIMOS NUNCA:

3 mayo, 2009

 

  • Que no nos gustan los peluches… hasta que él nos regala uno
  • Que queremos asesinar al vendedor que nos dice que los zapatos que vimos  en vidriera, no tiene en nuestro número
  • Que nos molesta que fumen
  • Que los odiamos cuando no nos halagan nuestro nuevo color de pelo
  • Que envidiamos a nuestra amiga, que la bikini le queda esplendida
  • Que en los casamientos, queremos sacarnos el ramo de novia
  • Que leemos “Cosmopolitan”
  • Que estamos muertas de amor, cuando nuestras amigas hablan pestes de él
  • Admitir ante nuestras amigas que la primera cita fue un desastre
  • Que esa camisa fantástica,  nos queda chica, la llevamos igual
  • Que lloramos de dolor arriba de esos zapatos de 12 cm
  • Que la nueva novia de tu ex sea hermosa y flaca
  • Que somos histéricas como ellos

Una recopilación de historias e histerias nuestras y que sigan…

Algunas reflexiones en torno al acto de enseñar

19 abril, 2009

      Como docente que transita el ámbito de las aulas, y en momentos que se habla de las mayores crisis en referencia a la educación. Donde se escucha frecuentemente, decir que  “hoy a los jóvenes no les interesa estudiar”.

Mirada  que no es ingenua en una sociedad, siempre tendiente a  culpabilizar a  los jóvenes.

La pregunta es: ¿Qué esta sucediendo cuando  “Los sujetos que aprenden” supuestamente no quieren aprender?.

Considero, que es allí, donde los docentes debemos aprender. Esto nos interpela respecto a los saberes que supuestamente creemos que deben recibir nuestros alumnos, y que a pesar de todo el esfuerzo didáctico que volcamos en ello, no se logran los resultados esperados, observando el ellos apatía, aburrimiento, abandono, etc.

Esta sensación de fracaso en la tarea que abruma hoy al docente, debe ser reflexionada, y pensada.

Considero,  que los docentes hoy debemos preguntarnos qué debemos aprender nosotros. Superando la noción respecto que hay un sujeto que aprende y otro que enseña. Relación estereotipada y clausurada desde la pedagogía escolar.

Hoy los docentes debemos aprender que la educación no es un hecho pedagógico solamente, es un acto social, lo social que siempre ha estado ausente, y es considerada sólo como un contexto de lo institucional, para analizar el fracaso escolar de nuestros alumnos.

 Quizás cuando comencemos a mirar lo social, que nos atraviesa al igual que los alumnos,  dentro del ámbito de lo educativo podamos abordar y superar estas situaciones que provocan el malestar.

Malestar que puede ser resuelto cuando nos coloquemos en el lugar de seguir aprendiendo de nuestros alumnos en una relación dialéctica, que no por ello deja de ser asimétrica, volver al lugar de aprendices constantes frente a nuestros alumnos, exponiéndonos como sujetos dispuestos a aprender y no como meros reproductores acríticos de saberes.

Aprender en  un encuentro dialogal con el otro. Que estimula la independencia del alumno en  el aprendizaje y nos invite a la reflexión y transformación de nuestras prácticas.

 

El top ten de instantes inolvidables

16 abril, 2009

 

 

  • Recibir en tus brazos a un niño recién nacido
  • Tomar mates a la mañana frente al mar
  • Estar en Cariló
  • Compartir una charla con amigas, en una noche de lluvia inundas de olor a café
  • Sentarte en una cascada de agua,  que caiga sobre tus pies
  • Recibir un buen masaje en los pies
  • Recibir un abrazo de un hombre alto con brazos largos 
  • Escuchar la música que te fascina mientras viajas en  auto por la ruta
  • Sentarte en el pasto mientras miras el río
  • Despertarte en un hotel, le primer día de vacaciones con el desayuno en la cama

 

Por suerte hay más de estos instantes, pueden ser miles….agreguen a la lista

 

Como ser soltera en Santiago y sobrevivir

29 marzo, 2009

 

Si señoras y señores, porque hay que tener muchos ovarios para ser soltera y seguir viviendo en Santiago “La madre de ciudades”.

 

 Debemos soportar las siguientes Situaciones y/o Acusaciones:

 ·        Qué problemas podes tener vos,  no tienes hijos ni familia. 

·        Tienes tu sueldo sólo para vos, para comprarte zapatos o  regalos para los sobrinos. 

·        Puedes quedarte trabajando las horas que te pidan no tenes que atender a nadie  

·        Tener que pagar la cuenta como una mas, nadie se hace cargo de tu café en las confiterías. 

·        Esta soltera: por algo será, “es una pretensiosa, malhumorada”.  

·        Ser el blanco de la acusación: “algo debes tener”, lo que significa ,  “ tiene un amante casado,  por eso no se la ve con nadie”. 

·        Si vive sola: la pasa bomba los fines de semana, tiene bulo propio para recibir a sus amantes. 

·        Porque vive sola: debe tolerar que cualquier amigo o pretendiente crea que puede caerse a cualquier hora de la madrugada, pues cree que será muy bienvenido. 

·        Debe tolerar: a los tíos y familia completa que le digan.” …y vos querida para cuando?, mirá que se te pasa el cuarto de hora eh!.” 

·        A eso se suman, las hermosas fiestas en que haya que brindar: “apunten, péguenle con el corcho, para que este año se case”, sólo logran sacarte un ojo de la cara. 

·        Que te inviten a casamientos, no sepan donde ubicarte o ubiquen en la mesa del ultimo soltero de Santiago junto a su madre. 

·        Que algún ex se acuerde de vos un sábado tipo una de la mañana y llame, para ver que onda… 

·        Que un hombre se ofrezca llevarte a tu casa, cuando lo hace, te despide con la muletilla, “te llamo para tomar un café uno de estos días” . Estas disponible=desesperada. 

·        Que ningún hombre  se ofrezca a llevarte a tu casa, o te dejen a quince cuadras de la misma, pues  nadie te espera ni reclama. 

 Cualquier semejanza con la realidad es pura imaginación de la autora.

Sobre las interacciones virtuales-

27 marzo, 2009

Reproduzco este trabajo que aporta una mirada  sociológica interesante, de las controvertidas opiniones respecto a las redes sociales-

Luis Gómez Encinas

Pretendo con este conciso artículo acercarme a una serie de cuestiones relacionadas conlas interacciones virtuales. Me centraré en el IRC, los comúnmente llamados chats, para a partir de una crítica a ciertos posicionamientos analíticos, expresar la necesidad de indagar en esa faceta del ciberespacio desde el punto de vista de las relaciones sociales.

Nuevas relaciones sociales, que acontecen en un espacio nuevo, y que por tanto sedesarrollan bajo reglas y motivaciones que desbordan los viejos esquemas de observación. Lo insólito de estas interacciones que saltan por encima de las fronteras físicas no debehacernos incurrir en el error de estudiarlas como un fenómeno alegórico o simbólico. De hecho, “esta especie de mundo paralelo, virtual, no está aislado del mundo material, por más que hace unos años tuviera gran circulación en las redes un Manifiesto proclamando la independencia del Ciberespacio. Lo constituyen las personas reales; no anula sus otros vínculos sociales y, además, les permite establecer otros nuevos. El gran éxito de la Redes precisamente ese, la ampliación de las relaciones sociales.” (Aguirre Romero, 2001) Ese inicial “aislamiento” del territorio virtual respecto al “mundo material” se ha ido superando y ya prácticamente nadie aborda el tema desde esa perspectiva.

 Sin embargo, entre la comunidad científica parece que todavía no se ha logrado aceptar plenamente que el ciberespacio es en realidad un nuevo espacio social, o dicho de otra manera, algo análogo —aunque con variaciones— al espacio social ordinario (Gómez Encinas, 2002a).

 Esta circunstancia nos compele a analizar la Red, desde la sociología, sin acudir a abstracciones sino“como un elaborado dispositivo de interacción social puesto en manos de una determinada sociedad. Un dispositivo de interacción de una complejidad y potencia inéditas, incomparablemente mayores que las de cualquier otro dispositivo de interacción previamente conocido. (Navarro, 1997).

Estas aproximaciones a lo desconocido parecen aún no haber atravesado por esa fase de, siguiendo a Weber, “desencantamiento”, ya que las interacciones virtuales no son ni ficción, ni imitación ni falsificación. Al menos, no hay más fingimiento del que podemos encontrar en el resto de los espacios sociales, puesto que en última instancia todos y cada uno de nosotros somos artefactos culturales (Geertz, 1987).

Conviene, pues, recordar que cuando se habla de interacciones virtuales aludimos sencillamente a “interacciones entre agentes que no actúan ni se controlan mutuamente en presencia inmediata los unos de los otros, sino que se relacionan de manera indirecta,intermediada por algún dispositivo artificial de interacción.” (Navarro, 1997 ).

Conocidos los mecanismos de funcionamiento, valorando en conjunto los aspectos positivos y negativos, ¿seguiremos diciendo que lo intangible no es más que un simulacro de lo tangible? Quizás además de teorizar debamos sumergirnos y escarbar hasta dar con las respuestas, incluso a riesgo de que éstas hagan tambalear nuestros andamios epistemológicos. 

Esto entraña un cambio radical en la topología del espacio social, tal y como ha existido hasta el momento.” (Navarro, 1997). Aparte de la potencial extensibilidad a través de las redes telemáticas, uno de los aspectos diferenciadores más llamativos de la interacción virtual es la imposibilidad del contacto físico entre los agentes. Hablo de contacto físico en el sentido más holgado de la expresión, no sólo a la parcela sexual, ni tan siquiera erótica. Según el momento y la persona, se trata de “estrecharse la mano, darse unas palmadas en el brazo o en el hombro, hacer cosquillas, besar, acariciar, abrazar… En fin, cualquier manera de tocar afectuosamente.” (Silveira,2003).

 Tocarse libera endorfinas y favorece el relax. Psicológicamente, incrementa la seguridad y la autoestima.Lo relevante es que estas interacciones físicas, en apariencia tan sencillas y evidentes, resultan cada vez más escasas. Aunque a primera vista parezca exagerado, se ha empezado ya a hablar de “epidemia de aislamiento” (Gómez Encinas, 2001). La paradoja verdaderamente asombrosa es que, en el marco de la Sociedad Telemática y la Urbe Global (Baigorri, 2001), caracterizada entre otras cosas por su extraordinariaconectividad, la interacción física inmediata se vuelve cada vez más infrecuente al tiempo que se consolida una nueva forma de relación social: la interacción virtual.

Preguntada sobre este asunto, una asidua cibernauta me contestó que “no sólo un abrazo y una caricia liberan endorfinas”, y añadió que “una palabra o un trato amable también son beneficiosos, lo mismo que sentirse escuchado”. Seguramente una de las distinciones cruciales a las que, finalmente, debamos prestar atención sea, respecto al ciberespacio, la que separa a los “visitantes” de los “habitantes” (Gómez Encinas, 2002a).

Los tipos de interacciones sociales que llevan acabo unos y otros difieren lo suficiente como para que nos detengamos a realizar un análisis más pausado y complejo, evitando dar por correctas las conclusiones obtenidas de buenas a primeras desde lugares aledaños.

 

 

 

Lágrimas robadas

1 marzo, 2009

En esos días de diciembre, habíamos arribado a esa terminal que recorría todas las semanas,   era un viaje más; podía ver y escuchar a la multitud bulliciosa que esperaba ansiosa el arribo del inmenso colectivo de dos pisos en esa calurosa siesta.

_ ¡Que sofocación!, se había apagado el aire acondicionado, ahora el confortable ambiente era invadido por el calor del cemento y el penetrante olor a combustible.

 Los  vendedores ambulantes,  ingresaban al colectivo  ávidos para vender sus variados y tentadores productos de acuerdo a mi estado de ánimo, o al agobiante calor que sintiera.

Esta vez, los escuchaba sin mirar; ya podía reconocer sus voces aún con mis ojos cerrados en mi dificultoso afán  de dormir una siesta.

_ “Gaseosa, agua mineral?,  gaseosa, agua mineral?…,  rosquetes? , va querer roquetes?”.

_  Sólo pensaba en el momento en que de nuevo se pusiera  en marcha nuevamente este colectivo para continuar mi largo viaje.

Pero, al momento de mirar por la ventanilla en mi bostezo  y desgano, veo  a una joven mujer frente a mi ventanilla. Mi ubicación me permitía observarla al detalle, su cara dulce la enmarcaba sus largos y oscuros cabellos,  los  llevaba  recogidos,  vestía un jean azul y remera a rayas, su tez trigueña, y manchada por los rastros de la maternidad le agregaban unos diez años, en uno de sus brazos sostenía a un niño. Estaba allí, despedía a alguien,  hasta que de pronto…. veo su  morena cara, cubrirse de lágrimas e iluminarse aún mas por el sol,  cuando su rostro se inundó de lágrimas que no podía contener,  sacó del bolsillo trasero de su  pantalón  un pañuelo de papel tisú,  se secaba y sonreía, meneando y saludando con su brazo derecho.

No podía  ver a quien despedía, la seguí observando atentamente;  por instantes giraba con ira en un impulso de ocultar su llanto. Al ver su dolor manifestado en su cuerpo, se humedecieron mis ojos.

_ Es a su esposo a quien despide, es a  él -pensé.

El tiempo parecía interminable, sus ojos ya inflamados por sus lágrimas, mientras ella seguía allí, con su niño en brazos.  Y en un paradojal de intento de desprenderme de la angustia que me había embargado, decidí tomarle una foto, pero- pensé-… sin que ella pudiera verme? además,  mi actitud de fotógrafa novata, podría provocar extrañeza, no me gustaría  ser advertida por el resto de los pasajeros. Aprendí que es todo un oficio compartir un largo viaje en ómnibus,  hay normas de comportamiento que hay que practicar, entre ellas: parecer una más, no llamar la atención, mantener la discreción.

Todo ello pesaba, al mismo tiempo, que persistía en mi intensión de captar ese momento con mi cámara fotográfica, la busqué dentro de mi gran bolso que había colocado en el asiento del acompañante, saqué, encendí,  enmarqué el momento en que ella sacaba su rostro  y apreté el disparador.

 El colectivo se puso en marcha para partir. Ya está!, – la había captado.

 Pero, y  ahora? – pensé en ella- ,  que se quedo allí solitaria, sentí  una extraña y  fea sensación,  de haber  robado algo…una angustia ajena, pues no tengo esposo.

Sorpresas bomba

14 febrero, 2009

 

Mi amiga Alicia,  gozaba tanto; al mismo tiempo que se veía desbordada por su reciente maternidad, que había estrenado a sus cuarenta años de manera inesperada. Desde la llegada de su hijo se la notaba demasiado ansiosa,  creo que ese novedoso estado había  alterado naturalmente su vida,  conocía a Alicia siempre serena ante cualquier situación que la turbara.

En nuestra ultima reunión de amigos por el festejo de mi cumpleaños,  había tomado  fotografías los presentes, entre ellas una toma de Alicia con su hijo  Augusto en brazos, hermoso niño de ojos grandes y oscuros,  con sus ocho meses. ¡Que hermosa esta Alicia!, enternecía su mirada  alegre y luminosa. Seguro si la viera  – pensé- se le caerían las lagrimas junto a Juan su esposo, pude imaginar a ambos, frente  la pantalla de la computadora emocionados como padres primerizos ante tan tierna imagen. Adjunté el archivo y se lo envié ansiosa como se lo había prometido.

Habían pasado un par de meses desde mi envio del  archivo fotográfico, y en una  siesta, sofocada por el  calor, al despertar  recordé que soñé a Alicia llamándome a travez de la pantalla de la computadora,  escuchaba su voz distorsionada por el sonido típico de un  micrófono . 

_ Ya se!  – dije-  Alicia necesita hablar conmigo, pero no puede comunicarse, decidí llamarla, marqué su numero telefónico, no era fácil encontrarla dispuesta a conversar por sus interminables y agobiantes tareas maternales.

_¡Hola! -por suerte atendió ella-  se la escuchaba  agitada

 _! Hola Alicia!,

_ ¡Hola Ana!

_ ¿Cómo estás?- traté de hablar rápidamente antes que su hijo la requiriera mediante un  llanto y cortase la comunicación.

_  Recién terminando de darle la  cena a Augusto

_ Y vos?

_ Yo nada…sin novedades- cada comunicación me convencía de que nuestros caminos se bifurcaban cada vez más,  con mucha culpa por mi parte. Pese a ello, necesitaba comunicarme para confesarle mis cuestiones más intimas.

_ Recién estamos viendo con Juan  las fotos que me enviaste de tu cumple.

_ Ahh bueno, ¡estas linda Alicia!

_ ¡No,  te cuento! Vas a creer que se me ve la bombacha! se  me subió la remera y la calza y se ve la bombacha.

_ ¿En cuál foto?, ¿en la que estas con Augusto?-  muy sorprendida por esa revelación.

_ ¿En dónde? – ¿estaré ciega? No vi nada extraño

_!Fijate!, mirá

Desconfiada y sorprendida intento chequear la fotografía que le regalé, busqué mails atrasados, al fin encontré la de Alicia y su hijo tan tierna y feliz, no… ésta no tiene nada de raro, intento ver algo más,  conozco los diferentes tipos de bombachas,  eso creo o las madres usaran otra clase de bombachas?… podría ser que  por mi falta de contacto con ellas no las conocía.

Mientras suena mi celular, era Alicia;  leo su  mensaje de texto “ se me ve la bombacha, Juan amplio la foto y sabes se ve”.

 

 

La función de las coincidencias

7 febrero, 2009

El sincrodestino                     D. Chopra

nenufaresTodos hemos experimentado coincidencias en nuestra vida. La palabra misma describe perfectamente su significado: «co» significa con; «incidencia» significa suceso. Así pues, las coincidencias son sucesos que ocurren con otros acontecimientos, dos o más sucesos que pasan al mismo tiempo. Como la experiencia de la coincidencia es universal, la mayoría tendemos a restarle importancia. Son momentos extraños de la vida que nos maravillan y olvidamos al poco tiempo.

 Una coincidencia es una pista que nos indica la intención del espíritu universal y, como tal, es rica en significados. Algunas personas utilizan la frase «coincidencia significativa», al hablar de sucesos que ocurren al mismo tiempo y que tienen algún significado especial para quien los experimenta. Sin embargo, creo que la frase «coincidencia significativa» es redundante, pues todas las coincidencias los son.. El hecho mismo de que ocurran ya es significativo, sólo que a veces somos capaces de entender su significado y otras no.

Las coincidencias son mensajes del ámbito no circunscrito que nos indican cómo actuar para hacer que nuestros sueños —intenciones— se manifiesten. Así pues, primero debes tener una intención y entonces ponerte en contacto con tu ser espiritual. Sólo entonces podrás utilizar las coincidencias para satisfacer tus intenciones.

        Déjame darte un ejemplo de una notable coincidencia. David estaba enamorado de una mujer llamada Joanna. El la amaba profundamente, pero no estaba seguro de querer comprometerse y casarse. Finalmente, decidió que la llevaría a un parque y que ahí se le declararía. Todavía recelaba del compromiso, pero esa mañana, al despertar, se sintió invadido por una sensación de paz, de que todo estaría bien. David extendió el mantel sobre el pasto y mientras reunía el valor para formular la pregunta, pasó sobre ellos un avión con un cartel publicitario. Joanna volteó a verlo y preguntó: «¿Qué dirá el letrero?» Sin pensarlo, David contestó: «Dice: ‘Joanna, ¿quieres casarte conmigo?’» Ambos miraron con más cuidado y en efecto el letrero decía: «Joanna, ¿quieres casarte conmigo?» Ella se echó en sus brazos, se besaron y, en ese momento, David supo que casarse con ella era lo mejor que podía hacer. Al día siguiente leyeron en el periódico que otra persona se había declarado a su novia Joanna con un letrero en el parque; el avión pasó en el momento justo para David. Esta notable coincidencia fue una pista, un milagro, que le indicaba a David su futuro. Ellos siguen felizmente casados hasta ahora.

 Lo que la mayoría llama suerte no es nada más ni nada menos que la aplicación de la sincronicidad en el cumplimento de nuestras intenciones. Luis Pasteur, el científico que descubrió que los microbios pueden provocar enfermedades, afirmó: «El azar favorece a la mente preparada». Esto puede trasladarse a una sencilla ecuación: «Oportunidad + Preparación == Buena suerte». A través de las lecciones del sincrodestino, es perfectamente posible adoptar un estado de ánimo que permita ver que en la vida existen momentos oportunos y que cuando los identificamos y aprovechamos, pueden cambiar todo. «Suerte» es la palabra que utilizamos en el mundo moderno para nombrar lo milagroso.

        Así pues, sincronicidad, coincidencia significativa, milagro o buena suerte, son distintas formas de referirse al mismo fenómeno. Como hemos visto, la inteligencia del cuerpo se manifiesta a través de la coincidencia y la sincronicidad. También la inteligencia más amplia de la naturaleza y el ecosistema —la gran red de la vida— y la inteligencia fundamental del Universo.

        Cuando empezamos a considerar las coincidencias como oportunidades, cada una adquiere significado. Cada coincidencia se convierte en una oportunidad para la creatividad. Cada coincidencia se convierte en una oportunidad para convertirte en la persona que el Universo quiere que seas.

 

Carta de los que no tienen voz

3 febrero, 2009

Carta de la hija de una joven deficiente violada en 1987 EL LIBERAL recibió ayer en uno de sus correos electrónicos esta carta firmada con iniciales –que el diario se reserva para preservar la identidad de la persona-, de una jovencita de 21 años que declara ser hija de una madre con deficiencias mentales y que fuera violada en el año 1987.

La carta, cargada de agradecimientos a la madre por el hecho de haberle posibilitado vivir, puede contribuir al esclarecimiento del debate que hoy se da en la sociedad santiagueña ante el pedido de aborto legal.

 Hola. Me tomé el atrevimiento de escribir… porque si bien no es de la misma gravedad, me siento identificada con lo que sucede… Cabe aclarar que no desde el lado de la justicia, ni de la joven violada (que dicho sea de paso tiene mi edad), sino desde el lado del bebé que se está gestando en esa pobre mujer. Tengo casi 22 años, soy santiagueña y mi madre también es enferma mental y también fue violada. Nos crió mi abuela, y mi madre es como una hermana mayor. Sufrió mucho en su vida… yo no sé bien qué clase de enfermedad mental tiene, y tampoco sé cuándo le empezó, pero en mis recuerdos de cuando tenía seis años está la primera vez que la ví, internada en una clínica mental. Muchas veces se escapó, había épocas en que estaba muy agresiva y me atacó, (no sólo a mí sino a toda mi familia); ya ni sé cuántas veces la ví internada y muy mal. No sé por qué ella no quiere tomar sus medicamentos, realmente no entiendo su enfermedad, cuando los toma está bien y actúa medianamente como cualquier persona normal. Muchas veces me banqué papelones, vergüenzas, y cada locura… y pobre mi abuela que hasta el día de hoy se pregunta por qué le tocó a ella cargar este peso. Sin embargo tuve una infancia feliz. Y una adolescencia un poco complicada… fue justamente en ese tiempo, cuando empecé a plantearme muchas cosas, como por ejemplo, quién es mi padre? por qué no tengo uno? Muchas veces venían estos planteamientos a mi mente y no encontraba las respuestas con nadie… mi abuela no sabía qué responderme, porque mi mamá nunca le contaba nada, ya que desde chica tuvo problemas mentales. Y preguntarle a mi madre era en vano, esquivaba la pregunta, o contestaba cualquier cosa, como por ejemplo, ¿para qué quieres saber? O “entendé que vos no tienes padre”. Hasta un día, cuando tenía 15 ó 16 años, le supliqué que lo dijera. Me contestó: “Vos no tienes papá, fui violada… no te lo dije antes porque no podía decirle a una nena de 12 años que fue fruto de una violación, y que estaba dispuesta a regalarlas o darlas en adopción”. Sí, “darlas”, porque además de que fue violada, nacimos mellizas. Pensó en darnos en adopción, pero nunca pensó en abortar. Nunca pensó en quitarnos la posibilidad de vivir, aún siendo enferma mental, nunca pensó en matarnos, a pesar de no querernos… Muchas veces, cuando le agarraban los ataques de locura me dijo cosas feas. Pero, saben que? yo le estoy agradecida por haberme dado la posibilidad de vivir y por darse la posibilidad de aceptarnos y darnos amor. Yo la quiero porque es mi madre, y sé que por mas que ella no eligió esto, al menos tuvo el valor de contarme lo que le pasó y puedo con ella compartir su dolor. Me puse muy contenta cuando leí que el doctor Paván dijo poder hacerse cargo de ese bebé, ya que si la familia de la joven no puede o no quiere por “X” motivos, me pone contenta saber que hay gente que sí puede, y que está en contra del aborto. Yo no creo que lo que yo escriba hoy cambie nada, o tal vez sí, un poco los pensamientos de la gente… qué sé yo… Yo y mi hermana hoy tenemos casi 22 años y por más desgracias (como dice mi abue) que vivimos, muchas veces somos dos guerreras de la vida con muchas ansias de hacer de nuestra vida algo bueno, y creo que ese bebé de casi tres meses espera por lo mismo. P/D: perdón por no dar nombres, es por preservar la identidad de mi abuela, mi madre y hermana. No sé cómo les podrá caer el atrevimiento que me tomé.

Torta galesa

24 enero, 2009

Me apasiona  cocinar. Hace tiempo que tenia pendiente hacer una torta galesa. Es una torta de la comunidad irlandesa en Argentina. La adapté a mi manera, y me salio muy rica comentan los que la devoraron…

Aqui va la receta

Ingredientes

200 gr de azucar negra

50 gr de azucar blanca

350 gr de harina  leudante

200 gr de manteca pomada

5 huevos

2 cucharadas de miel

Frutas secas a gusto: nueces, avellanas, pasas de uva, ciruela, etc.

Esencias: vainilla, ralladura de naranja, oporto, nuez moscada

Preparacion

Mezclar el azucar con la manteca hasta formar una pasta. Agregar los  huevos, las esencias para perfumar, y los productos secos, como la harina,  mezclar todo hasta que se forme una pasta,  agregar las frutas secas pasadas por harina. Colocar en un molde enmantecado y enharinado, llevar a horno caliente, bajando posteriormente la temperatura, esperar  45 minutos de cocción aproximadamente.

Suerte!!

Cuando sali de Santiago….

24 diciembre, 2008

dsc00162Mi rutina de trabajo es la de viajar. Desde hace tiempo comence a conmoverme con  las despedidas. Ver abrazos,  de padres a hijos, de novios, pero esta foto dice  mucho mas que una simple despedida de terminal.

Hay  veces que las  fotos esperan ser tomadas,  esta imagen en la terminal de Loreto, de esta joven mujer emocionada hasta las lagrimas,  en el momento de despedir  a su esposo que en esta época parten a trabajar en la “desflorada”, mientras la miraba y me conmovia, me dio todo el tiempo para tomarla con mi cámara.

 Traje a mi recuerdo  un dialogo entre  un colega y una alumna, respecto a la cultura,  surgió la cuestion del exodo del santiagueño.  Para alguno de los presentes , ésta era una cuestion cultural, algo tipico, lo que es innegable pues es algo dado por años en Sgo del Estero.

 Sin embargo, me permití cuestionarme por primera vez , en este caso con el tema de la migracion de los santiagueños, observando se naturalizan problemas  que son sociales,   pues no nos permite cuestionarlo. Es por ello, que desde el gobierno jamas hubo politicas destinadas a retenenter a las poblaciones en sus lugares de origen.

 Ello no puede ser  “natural”,  es una cuestion social, no estamos condenados,  aunque así parezca, y nuestras canciones populares lo expresen,    a añorar  al “pago”. Nos resultará mas saludable, como sociedad,  que dejemos de pensar que parte de nuestra cultura es  “extrañar”. 

Esa angustia quedo alli, como denuncia, no es natural ni cultural el sufrimiento humano.

Queda planteado el tema, agradezco los aportes e historias en las que cada uno esta implicado, yo soy una más en el proceso de deconstruir mi propia historia de migraciones  y desgranamiento familiar. Al menos,  creo que nos debemos una mirada a una cuestion historicamente no problematizada.

El santiago profundo, que hay que recorrerlo y vivirlo.

19 diciembre, 2008

 Se necesita recorrer mucho la provincia para encontrarse con lugares com este- Los Cerrillos, en el limite con Catamarca.
Leer más…

12 diciembre, 2008

Artesanias santiagueñas

 

Mas  que artesania, es arte, realizado por nuestras tejedoras  santiagueñas, para admirar!

 

 

Mas Fotos del Santiago- Muy Buenas!!

http://www.flickr.com/search/santiago+del+estero

“Esa denuncia inconsciente y ciega”

29 noviembre, 2008

La noción de que el “enfermo mental” es un “emergente” o “portavoz” de conflictos familiares silenciados integra el aporte perdurable de Enrique Pichon-Rivière, cuyo centenario del nacimiento se cumple este año.

 Por Ana P. de Quiroga

Este año se cumplen el centenario del nacimiento y treinta años del fallecimiento de Enrique Pichon Rivière, maestro del psicoanálisis y de la psicología social en la Argentina. Había nacido en Ginebra el 25 de junio de 1907, de una familia oriunda de Lyon, Francia. Falleció en Buenos Aires el 16 de julio de 1977.

Un hito en su pensamiento fue, a partir de su tarea en instituciones psiquiátricas, haber establecido relación entre el proceso del enfermarse y el acontecer del grupo familiar del paciente. Pichon-Rivière instaló una modalidad de abordaje que consistía en sesiones con el paciente y, también, reuniones con el grupo familiar, en general con la presencia del paciente. El trabajo con el grupo familiar permitía observar un interjuego de relaciones, las formas de presencia y ausencia de sus integrantes. Se hacían crecientemente manifiestos procesos de los que se podía inferir relaciones de causalidad, no lineal, sino dialéctica y compleja, entre el acontecer del mundo interno del paciente y las vicisitudes relacionales del grupo familiar.

Enrique Pichon-Rivière elaboró entonces la hipótesis de que el delirio, esa interpretación de la realidad, esa conducta que había llevado a la internación y, antes, a la patología, tenía entre sus condiciones de producción, que se daba en el interior de la trama familiar. Surge entonces su primera caracterización del paciente como emergente del grupo familiar: en el proceso del enfermarse, el paciente denuncia la situación imperante en el grupo familiar. Esa denuncia es inconsciente y ciega; habla de los montos de ansiedad en esa familia, de la conflictiva que no puede visualizarse ni resolverse, del destino de frustración de los integrantes.

El paciente, muchas veces, tiene ciertas percepciones ajustadas de lo que ocurre, aunque esto no pueda ser procesado por el sujeto en un aprendizaje, en una adaptación activa y transformante de la realidad. El padecimiento lo conduce a refugiarse en la estereotipia, la rigidización de sus mecanismos defensivos, la ruptura con una realidad que no se tolera.

Años más tarde, modificó la caracterización del paciente como emergente, y dirá que es la enfermedad lo que emerge, como quiebre de lo previo, como cualidad nueva, en una interacción patogénica. El paciente queda caracterizado como portavoz a partir del cual se muestra ese acontecer. Si bien Pichon-Rivière no lo tematizó específicamente, puede haber distintos portavoces, que expresarán diversos aspectos del acontecer familiar o grupal. Unos serán líderes de la depositación masiva, de movimientos de segregación; otros tienen una percepción más clara de la conflictiva y de que el lugar del paciente se relaciona con ella.

En un grupo familiar en crisis, ante la emergencia de una patología en alguno de sus integrantes, se evidencian trastornos significativos de la comunicación, en el orden del malentendido y el sobreentendido. Pichon-Rivière daba particular importancia a la existencia de los denominados secretos familiares. Los hechos tomados por el secreto o misterio familiar, más allá de su significación objetiva, pasan a ser algo peligroso, avergonzante o terrorífico. Y se instalan subgrupos: los conocedores del secreto, que tienden a instalar una zona de exclusión en torno de todo lo que pueda tener relación con lo oculto, y por otro lado los que intuyen o registran inconscientemente la presencia del secreto, y ese registro es motivo de perturbación.

Las conductas defensivas que suelen darse son alianzas, conspiraciones, negación, proyecciones masivas. Al instalarse esa proyección masiva se hace presente la situación del portavoz, quien, por su propia conflictiva, tiende a hacerse cargo de esa ansiedad, y enferma. “Por amor y de odio”, dice Pichon-Rivière, caracterizando la locura como “la expresión de nuestra incapacidad de tolerar cierto monto de sufrimiento”.

Cuando la patología estalla, puede darse, a partir de la proyección masiva -habitualmente liderada por un integrante, quizás el más frágil del grupo-, la construcción de un mecanismo de seguridad patológico que consiste en la depositación de los aspectos atemorizantes, dolorosos, negativos, que recorren a los integrantes del grupo, en el que asume el rol de portavoz; se configura un proceso de segregación, como fantaseado exorcismo de las ansiedades y padecimientos.

Según Pichon-Rivière, en el núcleo de esas ansiedades hay situaciones de duelo no elaboradas, referidas a pérdidas que ese grupo familiar experimentó y que no pudo reparar ni procesar, a veces en el curso de más de una generación. Los efectos patogénicos se incrementan en una interacción donde todos podrían definirse como víctimas y victimarios.

En la psiquiatría clásica, la familia era víctima del paciente: la familia sufría la desgracia y el paciente era considerado en cierto modo un verdugo, agresor, o, en el mejor de los casos, causante de tan profunda perturbación. Luego se dieron versiones inversas, pero quizás igualmente disociadas, en las que la familia victimiza al paciente. De hecho, en la complejidad de esa interrelación, el padecimiento los recorre a todos y a cada uno, y se desarrollan distintas modalidades de defensa.

Pero el grupo familiar puede ser también un instrumento terapéutico. En aquella estructura de relaciones puede darse una transformación radical en tanto los integrantes de ese grupo familiar, tomando conciencia de su conflictiva y su historia, movilicen roles y aspectos estereotipados, creciendo en comunicación, aprendizaje y sostén recíproco. En esta tarea, que no se da sin sufrimiento, los miembros del grupo familiar pueden trazar un camino hacia la salud. Pichon-Rivière decía que trabajaba en y con el grupo familiar para que éste se convirtiera en una empresa al servicio de la salud, recuperando su tarea, su continencia y su operatividad perdidas.

A partir de estas experiencias, Pichon-Riviére viró en su perspectiva del sujeto. Focalizó la interacción como proceso central en la constitución de la subjetividad, en sus dos planos: intersubjetividad e intrasubjetividad. Esto lo condujo a elaborar un concepto fundamental en la psicología social: el de vínculo, que marcó, en un momento, el pasaje del lugar teórico del psicoanálisis al de una psicología definida como social. La reubicación se da al modificarse -en la búsqueda de comprender al sujeto y su conducta- el objeto de conocimiento e investigación, que ya no estará centrada en la exploración del inconsciente: sin dejar de lado el interjuego entre procesos conscientes e inconscientes, pasa a primer plano la indagación del vínculo, como unidad básica de abordaje y comprensión del sujeto en una dialéctica permanente entre intersubjetividad e intrasubjetividad.

 Permalink:
http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-93117-2007-10-18.html

 

“El síndrome de pánico tiene un altísimo crecimiento en el país”

23 noviembre, 2008

  La entrevista: Ana Pampliega de Quiroga


LA NACION LINE | 04.02.01 | Enfoques

 

Para la psicóloga social, la sobreadaptación a una sociedad ferozmente competitiva implica un gran desgaste psicológico

Ana Pampliega de Quiroga, o Ana Quiroga como la conocen sus colegas, es psicóloga social. Fue discípula y pareja de Enrique Pichon-Riviére y continúa con su trabajo en el estudio de las relaciones sociales.

Desde hace más de tres décadas se dedica a estudiar los fenómenos que, desde la vida cotidiana, afectan al hombre. Enunciados que se pronuncian en serio y a veces en broma, como “qué nos pasa a los argentinos”, o “el problema de la economía es el malhumor de la gente”, o “la dirigencia política está en crisis”, son materia de estudio para Quiroga. Ella encuentra algo de verdad y de mentira en estas frases.

-¿Cree que el ritmo vertiginoso de Buenos Aires refleja la psicología de sus habitantes?

-Las ciudades, los ritmos, los climas, hablan de la gente. Hay algo muy perceptible, y es el ritmo de circulación, el tránsito, que es muy claro con respecto a cómo está la gente. Cuando hay situaciones de incertidumbre, crisis, angustia y mucha hostilidad, uno de los rasgos donde eso se expresa es en el tránsito. Hoy en Buenos Aires se maneja con una absoluta desaprensión y falta de atención. La gente está concentrada en sus propias cuestiones y a la vez descarga a través del auto y del manejo la hostilidad que tiene.

-¿Qué opina de la colocación de cámaras para ordenar el tránsito?

-Yo creo que la situación de locura en el tránsito de alguna manera hace necesario un ordenamiento. Que la idea sea la de la cámara está totalmente inserto en el perfil de esta sociedad, que es de control. Aquí hay una contradicción control-descontrol, porque progresivamente lo que más se ha profundizado son los mecanismos de control social. No por casualidad, sino porque a la vez se ha profundizado en los mecanismos de invasión y de manipulación del sujeto.

-¿En qué casos por ejemplo?

-En la manera en la que el ser humano es manejado por los centros de poder y por los centros económicos, antes era necesaria la represión en estos casos. De todos modos sigue existiendo la represión, pero ahora los mecanismos son mucho más sutiles. Se trabaja mucho con la persuasión, se dice que estamos en la era de la seducción. En un juego muy perverso de seducción y amenaza. Por ejemplo, ¿cómo se impuso la globalización en el mundo? Cuando la globalización comenzó a ser enunciada, particularmente a partir del discurso de El fin de la historia, de Francis Fukuyama. La presencia de ese nuevo orden apareció como la culminación de la evolución ideológica del hombre, como la culminación del desarrollo social del ser humano. Y fue anunciado como un mundo que iba a ser progresivamente un mundo feliz. La sociedad del cumplimiento de los deseos que anunciaban los autores de la posmodernidad, donde se aplanaban los conflictos y sólo iba a perdurar el constante progreso.

-¿Y qué pasó?

-A principio de los años 90, lo nuevo aparecía como lo absoluto y seductor. Pero detrás de esa seducción latía una amenaza: ÔSi uno no se incorpora a lo nuevo, ¿qué es? Obsoleto, dinosaurio, desechable, “descartable”. Este nuevo orden es triunfalista porque hay expansión del sistema capitalista y de los mercados, y aparece como un mundo potencialmente feliz. Pero para poder desarrollarse replantea una reorganización de la producción que deja afuera a un 30 por ciento de la población económicamente activa del mundo. Y así se produce una precarización laboral, y al ser el trabajo un ordenador psíquico y social, se instala en el mundo un horizonte de amenaza. Si hay un tercio de la gente en el mundo que queda fuera de la producción y si en la Argentina un 60 por ciento de las personas hoy teme perder su trabajo, hay una vivencia de amenaza que conduce a otro sentimiento angustiante, que es el temor de inexistencia. Es temor a no tener ninguna significatividad por desinserción social.

-¿En qué conductas se expresan estos temores?

-Estas son vivencias profundamente dolorosas para el ser humano, que implican una precarización de la vida social. Si vamos a las patologías, la Organización Mundial de la Salud ya en 1994 decía que la pobreza es el factor principal de enfermedad en el mundo. En el plano de la salud mental, la depresión y la ausencia de proyecto son los factores fundamentales de patología mental y en crecimiento exponencial. Por otro lado van apareciendo patologías concomitantes, como el síndrome de pánico, que ha sido muy estudiado por los norteamericanos.

-¿Es el que produce los ataques de pánico?

-Sí, es un cuadro que está dentro de un tipo de fobia y es la expresión del síndrome de pánico. Tiene un altísimo crecimiento en nuestra sociedad.

-¿Por qué pasa esto?

-Tiene que ver con tratar de adaptarse coherentemente al medio y en realidad es una sobreexigencia y una sobreadaptación. En una sociedad tan ferozmente competitiva, el terror de inexistencia hace que el sujeto trate de dar una respuesta adecuada y no puede. El costo es tan grande que en un momento hay una quiebra. Por supuesto que hay una multiplicidad de causas, pero éste es un factor de alta incidencia.

-¿Hay alguna otra patología que haya ganado protagonismo?

-La depresión, que tiene que ver con la pérdida de lugares, o el temor a la pérdida de lugares. Y hay en estos casos una “ausencia de proyecto”. ¿Qué niveles de garantía y estabilidad hay ahora para elaborar un proyecto, que es un sostén interno para el lanzamiento vital? El ser humano, que es un ser de crisis, las vive con naturalidad y son posibles porque existen ciertos referentes internos y externos que nos ofrecen sostén. Algo que ha pasado con las crisis en el mundo es que las instituciones se han derrumbado, hay un colapso de los referentes y lo que queda es un malestar en la cultura -ahí sí nombramos a Freud- que es la fragmentación de los lazos. Este nuevo orden mundial colocó centralmente en la vida social la institución del mercado. Esa institución dice “el otro no es mi semejante, sino un rival por excluir o destruir.” Y esto, que uno puede entender en una lucha de corporaciones, se va interpenetrando en las relaciones entre las personas, y se va produciendo un distanciamiento entre ellas. Esto empezó a manifestarse a fines de los años 80 con claridad. Además, sobre el discurso de Fukuyama se van a entrelazar discursos como El fin del trabajo, de Rifkin, con esa propuesta particular de evitar los estallidos sociales haciendo que cubran el trabajo social quienes están sin trabajo. El del horror económico, el paradigma tecnológico, el discurso de Vargas Llosa, que dice que la globalización es tan infalible como la ley de la gravedad..

-En el foro de Davos que terminó la semana última se reafirmaron estas ideas.

-Exacto, lo interesante es cuando este nuevo orden ya no puede ser tan seductor y muestra su aspecto siniestro para millones de seres humanos. Y como esos millones no eligieron ese cambio, pero lo tuvieron que aceptar, entonces cambia el discurso, y se dice: “Este es el único modelo posible”. Para poder sostener esto hay que tener un altísimo grado de control social, pero durante varios años hubo muy pocos focos de resistencia, ya que había mucho desconcierto.

-¿Cree que hubo esperanzas frustradas?

-No sé si una esperanza, hubo una expectativa porque los aspectos seductores conducen a expectativas. No sé si la palabra esperanza es adecuada para nuestro país, donde muy rápidamente las esperanzas se convierten en frustración. A su vez, en nuestro país hay ejemplos de cómo se dio el pasaje de una situación de parálisis e impotencia -sobre todo en los grandes sectores de desocupados- a una lucha, con un nivel de claridad de pensamiento importante. Eso arranca con la explosión de furia en Santiago del Estero y después tuvo una cualidad diferente en Neuquén y en Jujuy, donde he podido conversar con piqueteros. Ellos tenían claro cuál era la situación por la que estaban atravesando y qué era lo que iban a obtener, lo que significa un contrato basura. Y tenían claro que si no cumplían con ellos iban a volver a cortar la ruta. Y así se articula un discurso en la Argentina y es el de la dignidad y de la esperanza, que abre marcos. Acá un fogonero me decía: “Escuché por ahí que decían que estamos en la calle porque no tenemos nada que perder, pero tenemos todo por perder. Está nuestra dignidad”. 

Laura Ferrarese
Especial para LA NACION

 

Diferencias entre el Psicoanálisis y la Psicología Social-

12 noviembre, 2008

 

En este trabajo se intenta realizar un análisis comparativo entre ambas disciplinas a fin de encontrar similitudes y diferencias, en cuanto al objeto de estudio, la concepción de sujeto,  y de lo social en cada una de ellas.
I El objeto del Psicoanálisis                         

En el campo de la experiencia clínica Freud desarrolla una investigación de la subjetividad, valiéndose para ello de las formaciones del inconsciente y, ante todo, de la puesta en palabras por el sujeto que las padece.
 Freud sostuvo que su producción, el psicoanálisis, se ubica dentro de las ciencias de la naturaleza, sostiene que en el psiquismo opera una sola fuerza, y la naturaleza de dicha fuerza es físico-química. Frecuentemente, se refiere a la química de las pulsiones. 
El objeto de la Psicología Social es el ser humano,  un sujeto  de necesidades,  que sólo se satisfacen socialmente según relaciones que lo determinan.
 Para Pichon Rivière no existe una psicología individual sino que, a partir de esta concepción de sujeto, es que define a la psicología como social, en tanto que el sujeto es el resultado de un proceso vincular, proceso que se constituye en sostén y determinante de su vida psíquica.
II La concepción de sujeto en el Psicoanálisis y en la  Psicología Social
En la teoría psicoanalítica freudiana,   la naturaleza humana esta determinada desde los impulsos instintivos e inmodificables en su esencia. Esta concepción del sujeto jerarquiza lo pulsional, lo fantasmático, a partir de estos elementos se estructura la experiencia y la subjetividad. 
Para Freud, el verdadero propósito vital de todo organismo,  se expresa en el poderío del ello,  que es totalmente inconsciente, es la forma primitiva y original de lo psíquico,  éste contiene la energía que emana de las fuerzas pulsionales sexuales (libido), agresivas, y los productos de la represión. El yo, por consiguiente, debe servir a las demandas del ello, pero teniendo en cuanta las exigencias del mundo exterior y la vigilancia del super-yo, que le impone determinadas normas de conducta.
El yo, que es la capa exterior del aparato anímico, se encarga de satisfacer estas necesidades con la ayuda del mundo exterior.
Como advertimos,  la teoría freudiana, privilegia una perspectiva instintivista del sujeto,  en la cual la fantasía inconsciente, implica una estructura dinámica que contiene a las pulsiones: sexuales, instinto de vida, instinto de muerte, entre otras. Por lo tanto, toda actividad psíquica es previncular,  anterior a la  experiencia con el objeto.
Pichon Rivière, sustituye la noción de instinto por el de necesidad, el sujeto es un ser de necesidades que sólo se satisfacen socialmente en  relaciones lo determinan. Este sujeto, a partir de sus necesidades y en su práctica es productor de su vida material, y a la vez producido por ella. 
III Relación Sujeto- Mundo
Si bien en principio Freud, sostiene que toda psicología es social, en tanto, en la vida anímica del sujeto “el otro” aparece siempre integrado efectivamente  como modelo, objeto, auxiliar o adversario. Estas relaciones son lineales y no de ida y  vuelta. 
A partir de la  relación que establece el sujeto con su realidad, se elabora un concepto de salud mental, la cual es definida por Pichon Rivière como adaptación activa. “El sujeto es sano, en tanto aprehende la realidad en una perspectiva integradora  y tiene capacidad para transformar esa realidad transformándose a la vez  él mismo”.
     En síntesis, ambas disciplinas tienen como objeto de estudio al sujeto,  pero se pueden ver sus diferencias.
  • Freud, adhiere al paradigma científico de su época, el positivismo, sostiene que en el psiquismo opera una sola fuerza, y la naturaleza físico-química, refiriéndose frecuentemente a la química de las pulsiones.
  • La concepción del sujeto pichoniano, plantea al sujeto y a la realidad, como estructuras dinámicas. Hay posibilidad de cambio, de cura. El cambio y la cura están determinados en la forma en que el sujeto está adaptado activamente a la realidad.
  • Para la Psicología Social, el sujeto es histórico, por lo tanto el psiquismo es social y cultural, diferente del natural.
  • La Psicología Social plantea un compromiso con lo histórico, con el aquí y ahora, permite operar en la realidad para transformarla.

Bibliografía

– Foladori Horacio C. ” Psicoanálisis y ciencia, bases del desencuentro”

– Pichon Rivière, E. “El proceso grupal: Del Psicoanálisis a la Psicología Social”. Ed.  Nueva visión 2003.

– Quiroga. A. P. de “Desarrollo de la Psicología”. Guía Orientativa. Clase 3. Modulo I. Maestría en Psicología Social. Abril 2002.

– Quiroga. A. P. de. “Enfoques y perspectivas en Psicología Social”. Ed. Cinco.

 

 

 

 

  
 

Una biografia de Pichon Rivière

8 noviembre, 2008

 

Enrique P. Rivière

 

Por: Andrea Gentil

A medio siglo de una ruptura. En 1958 nacía la disciplina en el país. Pichon Rivière versus el psicoanálisis.

Corría 1958 y desde Buenos Aires partía un tren con destino final Rosario, provincia de Santa Fe. Algunos de los psicoanalistas más importantes del país viajaban en él para lanzar una experiencia inédita: algo así como un laboratorio social, mezclado con trabajo en comunidad y usando técnicas interdisciplinarias. A la cabeza iba Enrique Pichon Rivière, acompañado por psicoanalistas como David Liberman, Fernando Ulloa, José Bleger, Edgardo Rolla. La experiencia iba a ser extraña, y polémica. Las ansiedades dominaban el paisaje, y fue entonces cuando Pichon Rivière dijo a sus discípulos: “Si cuando tomemos el tren de vuelta nos tiran con bosta, quiere decir que cuando un grupo como este hace en Rosario lo que terminemos haciendo, al irse le tiran con bosta”. Nadie más volvió a dudar. Casi mil personas fueron al heterogéneo encuentro: estudiantes y profesores universitarios, boxeadores, pintores, corredores de seguros, obreros del puerto, empleados de comercio, amas de casa, algunas prostitutas.
A partir de aquel evento, Pichon Rivière rompió con la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) que él había fundado 15 años antes, y que por entonces reunía a todos los profesionales de la salud mental. Una nueva disciplina veía la luz en la Argentina: la psicología social.
El hombre. Ese, que en ese 1958 había acusado a los miembros de la APA de “cafishios de la angustia” y que había levantado consignas del tipo “el diván al paredón”, había nacido en Ginebra, Suiza. Hijo de un padre cuya existencia corría riesgo por sus ideas socialistas, vivió buena parte de su infancia en pleno monte chaqueño y luego en Goya (Corrientes), y aprendió a hablar idioma guaraní, se enfrentó a pumas y chanchos salvajes, y boxeaba con tanta aptitud que llegó a ser campeón juvenil de peso pluma a nivel provincial. Su gran referente de aquellos años era el portero del prostíbulo, donde pasaba la mayor parte de sus días: es allí donde fundó un club de fútbol, una filial del Partido Socialista y donde leyó por primera vez a Sigmund Freud.
A los 19 años se instaló en Buenos Aires para estudiar medicina y dos años antes de terminar la carrera inició la práctica psiquiátrica en el Asilo de Torres, cerca de Luján, un establecimiento de internos oligofrénicos. Eran tiempos en que a los enfermos mentales se los recluía para esconderlos socialmente, sin asomo de tratamiento posible. Sin esperanzas. Pero la pintura empezaría a cambiar con la (aparentemente) simple idea de Pichon de formar un equipo de fútbol. Era la década del ’30 y revolucionaría el campo de la psiquiatría al introducir elementos del psicoanálisis y aplicar esta disciplina no sólo a pacientes neuróticos sino también psicóticos, algo que el propio Freud no creía posible.
Desde allí fue al Hospicio de las Mercedes (el actual Borda), donde también integró a la terapia la formación de grupos, la adaptación e instrucción de los enfermeros y la incorporación de prácticas artísticas. Además de la aplicación del electroshock.
El concepto. La psicología social observa al sujeto en sus relaciones interpersonales, trabaja sobre los grupos con la mira puesta en solucionar los conflictos que puedan suscitarse dentro de esos grupos. Hoy día, los psicólogos sociales están presentes en el mundo empresarial, en el institucional, en el educativo, en el judicial. “Pichon Rivière se diferencia del psicoanálisis en un momento en que la APA era un coto cerrado y extremadamente caro para el paciente: solían indicarse cuatro sesiones semanales y el pago del mes de febrero cuando el profesional se iba de vacaciones –cuenta Clarisa Voloschin, discípula de Pichon y actual profesora de la cátedra de psicología social en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires–. La teoría de Pichon Rivière supone que cuando el terapeuta aborda a un paciente tiene que comprender la perspectiva del mismo, además de hacer un psicodiagnóstico. Para eso debe conocer la vida cotidiana real de esa persona, que es un sujeto determinado por sus necesidades en la estructura vincular que lo sostiene. Pichon cambia el término ‘instinto’ por el de ‘necesidad’”.
Si uno emerge de una estructura vincular, incorpora lo social no sólo a través de su familia, sino también por el ámbito donde vive esa familia. “Así es como Pichon desarrolla todo un método de trabajo con el paciente, que implica el reconocimiento de lo que la persona dice, además de lo que significa lo que dice. Él pensaba que las personas siempre dicen algo de su vida cotidiana cuando hablan”, describe Voloschin.
Y cuenta una anécdota. Estando en lo que es el actual Hospital Borda evaluando a la comunidad terapéutica, participaba como observadora de las reuniones de la comunidad. El psicoanalista (en apariencia) más brillante e impecable del grupo fue, en una reunión, aplastado por un feroz: “Callate la boca, que vos sos un traidor”, vociferado a voz en cuello por un interno. Cuando Clarisa le contó a su maestro la situación, la respuesta de Pichon fue contundente: “Ese enfermo está diciendo algo que es verdad, andá y averiguá”. ¿Qué se descubrió? Que aún cuando las reuniones de comunidad se hacían por la mañana, a la tarde también debía haber profesionales para que los internados recibieran tratamiento. El pulcro psicoanalista abordado a los gritos no iba nunca a su trabajo en ese turno. En el contenido del delirio siempre hay algún dato sobre la realidad.
Pichon abordaba la comunidad que rodeaba a un servicio de salud psíquica, con lo cual el terapeuta debía indagar cuáles eran las condiciones de la vida cotidiana de una persona (medios del transporte, arquitectura del lugar, costo del viaje), y también el contexto externo en el que se desenvuelve.
Así, el técnico superior en psicología social debe hacer un diagnóstico situacional y después usar la herramienta correctora, con la mirada puesta en las estructuras vinculares disfuncionales (que en las institucionales pueden dar lugar a la crisis institucional y en la comunidad, a malos entendidos entre diferentes estructuras por mala comunicación, por caso).
“Una vez me llamaron de una empresa que fabricaba alfombras diciéndome que querían analizar por qué la parte de cobro no funcionaba bien. Propuse hacer una reunión integrando a todos los actores que tomaban decisiones, y ahí me enteré de que el padre le había dejado la fábrica al hijo, pero que seguía trabajando en ella y que era quien estaba a cargo de cobranzas”. Moraleja: como no estaba de acuerdo con los cambios que impulsaba su hijo, los ignoraba. Tanto progenitor como cachorro consideraban natural su tipo de relación. l

Andrea Gentil agentil@perfil.com.ar | Fotos: José Tolomei y gentileza Ed. Capital Intelectual. Ilustración: Gonzalo Temes.

Gracias y perdón

8 noviembre, 2008

 

 

 En una semana recorrí mi provincia de punta a punta, conociendo y escuchando a nuestros campesinos, y miembros de nuestros pueblos originarios. Siendo socióloga, conozco y estudié las problemáticas sociales de nuestro campesinado. Pero, como siempre, uno sabe como viven, como piensan pero, no “qué piensan hoy”. A nadie le interesa el “qué piensan”…, escuchar su voz, sin necesidad de traducciones e interpretaciones, escuchar su voz, es la mejor lección de sociología que nunca tuve.
De la escucha, me entere y sentí, el amor por el bosque, por nuestro monte santiagueño. Amor traducido en años de cuidar y sostenerlo. En definitiva, es su casa, nuestro campesino no vive en su rancho, en él sólo guarda sus cosas, el campo y el monte es el lugar donde desarrollan su vida cotidiana: duermen, se alimentan, aman y gestan. El monte es el lugar de la vida en todo el sentido de la palabra.
Sentí y me contaron con lagrimas en los ojos,  del miedo, el miedo y la impotencia ante el invasor que les esta haciendo daño con el desmonte y los insecticidas, sus nuevos patrones para el que tienen que trabajar, ante el dolor de ver como destruye su origen y su lugar (parafraseando a la chacarera)
Pues por todo ello, necesito decir a nuestros campesinos santiagueños: gracias y perdón.
Gracias por cuidar nuestro monte, por ser hoy los mejores custodios de nuestra naturaleza, evitándonos desastres ecológicos que ya sabemos.
Gracias por tanto amor hacia nuestra naturaleza, que conmueve hasta las lagrimas y me avergüenza como profesional cuando uno cree que tiene la “autoridad”, al pretender decirles que hacer y como manejar su casa… el monte, su vida.
Perdón por tanto olvido, por tanta ignorancia, por nuestras miradas que sólo son interpretaciones sesgadas.
Sólo en el amor y en las lagrimas esta la verdad. Y nuestros campesinos hoy; siguen amando y llorando a su monte.

Nancy Michia
Santiago del Estero, noviembre 2008

1 mayo, 2011